Por: Bache3000
La rionegrina había ingresado al Congreso minutos antes de las 11 de la mañana, acompañada por sus hijos, y respondió a la prensa que se encontraba "ajustada a derecho". Una vez dentro del recinto, se paseaba entre las bancas saludando a quienes consideraba sus nuevos colegas, aparentemente confiada en que su pliego sería aprobado.
Sin embargo, cuando la vicepresidenta Victoria Villarruel estaba a punto de dar inicio a la sesión, la senadora neuquina Nadia Márquez se acercó a Villaverde y le indicó que debía retirarse. La sonrisa se le borró del rostro en un instante.
Lo que ocurrió detrás de esa escena fue una cadena de intervenciones que terminó con la expulsión de la legisladora. Según pudo saberse, la peronista Juliana di Tullio había encarado primero a Patricia Bullrich para marcarle que la rionegrina no podía participar de la sesión. La ministra de Seguridad, que nunca trabajó seriamente para reunir los votos necesarios para el pliego de su correligionaria, le comunicó entonces a Villaverde que tenía que irse. Ante la reacción de desconcierto de la legisladora, Bullrich apeló con la mirada a Márquez, quien terminó concretando la expulsión.
Dentro del palacio legislativo, Villaverde adoptó un discurso de víctima. "No me dejan jurar, algunos no respetan la democracia", llegó a decirles a quienes la felicitaban por el cargo obtenido en las urnas.
Minutos después, el ex jefe de bancada libertaria Ezequiel Atauche pidió formalmente que el pliego de Villaverde volviera a la comisión de Asuntos Constitucionales. El jujeño reconoció que "faltaron votos" y consideró que "sería adecuado que esto se trate otra vez en la comisión". La moción fue aprobada a mano alzada por unanimidad.
Las impugnaciones contra Villaverde se originaron por sus vínculos con el presunto narco Fred Machado y por haber tenido una causa por narcotráfico en Estados Unidos. La pérdida de apoyos del peronismo y el radicalismo terminó de hundir sus chances de asumir como senadora, al menos por ahora.
Pese al revés, fuentes parlamentarias confirmaron que la legisladora ya cuenta con el trámite realizado para la habilitación de acceso por huella dactilar al edificio del Senado. Este detalle deja abierta la posibilidad de que su pliego sea rescatado con un dictamen favorable si el radicalismo decide finalmente respaldarla.

Mientras tanto, la ceremonia de jura continuó con los otros 23 senadores cuyos pliegos habían sido aprobados. En los palcos del recinto se ubicaron figuras del oficialismo nacional como Karina Milei, el jefe de Gabinete Manuel Adorni, el ministro del Interior Diego Santilli y el subsecretario de la Presidencia Lule Menem.
También asistieron los gobernadores Leandro Zdero, Gustavo Melella -quien fue a presenciar la promesa de Cándida Cristina López- y Rolando Figueroa, que arengó a la senadora neuquina Julieta Corroza cuando puso su mano sobre los evangelios con un entusiasta "¡Vamos, Juli!". Las senadoras salientes María Inés Pilatti Vergara y Mónica Silva también presenciaron la ceremonia desde los palcos del primer piso.
El clima en el recinto era de algarabía. La redistribución de las bancas produjo cierta desorientación y el formoseño Bartolomé Abdala terminó sentado al lado del kirchnerista Eduardo Wado De Pedro. Di Tullio se acercó para saludarlo y, entre risas, le dijo a Villarruel desde el estrado: "Ahora es nuestro, ahora es nuestro". Todos celebraban la humorada.
En contraste, del otro lado del recinto Patricia Bullrich se mostraba marcial, despachando indicaciones a Luis Juez, Beatriz Ávila y al propio Atauche, quien de hecho tuvo que cederle anticipadamente la conducción del bloque. La ministra apuntaba con el dedo y gesticulaba con énfasis.
Además de Villaverde, no participaron de la sesión las senadoras Edith Terenzi y Alejandra Vigo, que pidieron licencia por asuntos familiares, y el radical Flavio Fama.
La sesión estuvo a punto de desmadrase cuando Bullrich pidió la palabra para ensayar un discurso, pero el senador José Mayans la frenó en seco y Villarruel repuso el acuerdo de labor parlamentaria. Según ese acuerdo, solo se tomaría la jura de los senadores electos y Carlos "Camau" Espínola expresaría unas palabras de agradecimiento a los senadores salientes por los servicios prestados.
Previo al desfile de los 23 senadores para la jura, Villarruel sometió a votación la designación del nuevo secretario administrativo Alejandro Fitzgerald, tras una moción de Atauche. La vicepresidenta tenía acordada esa jugada con el peronismo y Mayans pidió la palabra para respaldarlo. El nombramiento también se aprobó a mano alzada.