jueves 01 de enero de 2026 - Edición Nº322

El Bardo de Siempre | 1 ene 2026

LOS PRIMEROS VALIENTES 2026

Mía llegó a las 6:43: el primer llanto del año en Bariloche

18:43 |En el Hospital Ramón Carrillo, el reloj marcaba las 6:43 cuando llegó la primera rionegrina del año en la ciudad cordillerana. Mientras los equipos de salud celebraban nacimientos, también enfrentaban las consecuencias de la pirotecnia y los siniestros viales que marcaron la madrugada provincial.


Por: Bache3000

La madrugada del 1 de enero en Bariloche comenzó como terminan todas las noches de guardia en el Hospital Ramón Carrillo: con los pasillos en penumbra, el murmullo constante de los monitores y un equipo de salud atento a cualquier emergencia. Pero a las 6:43, la sala de partos se iluminó con un llanto que inauguraba el año. Mía, de 3,430 kilos, se convirtió en la primera barilochense de 2026.

Su llegada formó parte de una jornada que en toda Río Negro celebró los primeros nacimientos del año. A las 2:50, en el Hospital Artémides Zatti de Viedma, había nacido Thiago —3,980 kilos, por cesárea—, cuya madre había sido derivada desde San Antonio Oeste horas antes. Veinte minutos después, a las 3:10 en General Roca, llegaba Eithan Gael mediante parto natural, con 3,360 kilos.

Estos tres nacimientos representan apenas una fracción de los más de 3.500 partos que el sistema público de salud rionegrino garantizó durante 2025. En los 36 hospitales de la provincia, los equipos de salud cubrieron las guardias de fin de año con la misma dedicación de cualquier otra jornada, sosteniendo una política de Estado que convierte al sistema público en el principal garante del cuidado de la vida.

Pero la madrugada del nuevo año también dejó otras imágenes, menos luminosas. En Viedma y Chimpay, los mismos equipos que celebraban nacimientos debieron atender siniestros viales con víctimas fatales. Las peleas callejeras se repitieron en distintos puntos de la provincia, y en Bariloche se registró un caso grave de lesión ocular provocada por pirotecnia, una secuela que cada año se repite pese a las campañas de prevención.

Desde el Ministerio de Salud provincial se valoró el trabajo de los equipos que estuvieron de guardia, pero también se insistió en un pedido que ya parece ritual: evitar conductas de riesgo, tanto en el uso de pirotecnia como al volante. "La prevención es clave para que el verano sea una etapa de encuentro y disfrute, y no de dolor para las familias rionegrinas", señalaron.

Mientras tanto, en el Ramón Carrillo, Mía dormía ajena a todo. Su llegada, como la de Thiago y Eithan, es un recordatorio de que en medio de la celebración y el exceso, la vida sigue abriéndose paso. Y que hay un sistema público que, incluso en la madrugada del 1 de enero, está ahí para recibirla.

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