Por: Bache3000
El concejal Leandro Costa Brutten no deja tema sin abordar. En una extensa comunicación telefónica, el edil de Incluyendo Bariloche desplegó una crítica sistemática contra la gestión de Walter Cortés que atraviesa desde la situación del Cerro Catedral hasta el conflicto con los trabajadores municipales, pasando por denuncias de corrupción estructural y complicidad entre organismos de control.
Antes de entrar en la agenda local, Costa Brutten marcó posición sobre el conflicto internacional: repudió la operación de Estados Unidos contra Venezuela y el secuestro del presidente Nicolás Maduro como "un acto de guerra" y "la violación de todos los derechos del orden internacional". El concejal no ahorró críticas al presidente Javier Milei, a quien acusó de abandonar posiciones históricas de la diplomacia argentina como la resolución pacífica de conflictos y el reclamo por Malvinas, "tirándolas por la borda irresponsablemente y traicionando la patria".
Pero el grueso de la conversación se centró en Bariloche. Y en un Walter Cortés al que Costa Brutten define con una frase lapidaria: "Se hace el malo y es impetuoso con la gente débil y con los trabajadores, y es complaciente y le facilita todo a los poderosos y a los irresponsables empresarialmente".
La conferencia de prensa en la que el Intendente anunció planes para el Cerro Catedral le resulta una "toma de pelo". Costa Brutten subraya lo evidente: el Catedral no es una isla ni está fuera de la jurisdicción municipal. "La falta de orden, la falta de baños, la existencia de líquidos cloacales en la base del Cerro Catedral es por su responsabilidad como intendente de Bariloche, su inacción, su falta de planificación", dispara. Y la solución que propone Cortés le parece peor que el problema: "Entregar el manejo del Cerro Catedral a un grupo de empresarios para que deshagan el centro de esquí, para que generen una estructura de barrio cerrado".
El concejal insiste en que son "pseudoempresarios" que no compiten con nadie, que obtienen monopolios sin respetar procedimientos contractuales legales, como sucedió con CAPSA. "Es increíble que un intendente que no cumple con su función de generar respuestas de servicios públicos o de infraestructura, no sólo en el Catedral sino en ninguno de los barrios de Bariloche, pretenda que eso se va a resolver entregándole todo a los empresarios", cuestiona.
Y remata con una imagen que resume su visión de las prioridades del Ejecutivo: mientras el 60% de la ciudad está sin agua, la principal preocupación del Intendente antes de irse de viaje —"porque sistemáticamente se va de viaje a cualquier lado y en cualquier momento"— es el lanzamiento de la temporada dentro de seis meses. "Una bomba de humo, una falta de respeto", define.
Para Costa Brutten, Bariloche siempre tuvo problemas, pero la gente siempre logró salir adelante trabajando. Lo nuevo, lo que agrava todo, es que el intendente "en vez de estar a favor del que trabaja o de la gente más débil, se ha puesto del lado del poderoso y del empresario inescrupuloso". Ha desequilibrado la balanza, dice. "El Estado está para generar un equilibrio, por lo menos para proteger al que trabaja y a la parte más débil. Acá ha tomado partido el intendente".
El contraste es sistemático y deliberado. Cortés está preocupado por el lanzamiento de la temporada de CAPSA, por ayudar a llevar adelante un emprendimiento de barrios cerrados sin autorización, que contradice la Carta Orgánica Municipal y la legislación vigente, que no tiene factibilidad ambiental y está en un área geológicamente sensible. Todo esto mientras la ciudad no tiene agua, hay problemática laboral y hoteles que precarizan trabajadores. "Lo que se le ocurre al intendente es fortalecer a los empresarios", dice Costa Brutten, y aclara: "Vuelvo a repetir, pseudoempresarios porque se aprovechan del Estado y obtienen ventaja, no pagan. Este intendente les condona las deudas".
Cuando se le pregunta por el conflicto con el SOYEM, que inicia mañana una medida de fuerza por la falta de mesa de negociación paritaria y por un bono de fin de año que no llegó, Costa Brutten señala que el Ejecutivo ni siquiera está evaluando si tiene capacidad de atender el reclamo porque directamente no hay diálogo. "Si le niegan a los trabajadores la mesa de diálogo, la resolución es imposible. Es como una invitación del intendente al conflicto".
Y recuerda el historial: Cortés ha perdido todos los conflictos que inició en dos años. El no cumplimiento de pagos a empleados municipales, la negativa del pago a representantes sindicales, el referéndum. "Un intendente que dice cosas y después termina perdiendo todo lo que plantea", enumera. Un intendente que "alega sistemáticamente que los trabajadores son vagos" pero que "nombró a su sobrina y le pagó dos años por adelantado a una persona que es concejal en otra jurisdicción y que no tenía ni oficina ni venía a Bariloche".
Pero hay algo más grave aún en la denuncia de Costa Brutten: la existencia de un pacto entre el Intendente y el Tribunal de Contralor. "Este accionar ilegal del Intendente que no respeta la legalidad está protegido por un acuerdo político que ha hecho con el Tribunal de Cuentas y con el Tribunal de Contralor", afirma. Y da un ejemplo contundente: el organismo de contralor terminó avalando y siendo parte de la convocatoria del referéndum que luego fue declarado contrario a derecho por el Tribunal Superior de Justicia. "Imagínense el escándalo que es esto. Dos estructuras que actúan en contra de la legislación vigente y que además garantizan la impunidad porque el que tiene que controlar es parte de los procesos contrarios a la ley".
En esa línea, Costa Brutten revela un dato que define la lógica de la gestión: cuando convocaron al actual secretario de Obras Públicas, Santiago Quilaleo, él mismo contó que le dijo a Cortés que no sabía nada del tema. Y el Intendente le respondió: "Vos tenés que ser leal, yo creo que vos vas a ser un tipo leal". La lealtad, cuenta el concejal, llevó a Quiraleo a firmar toda la documentación de operaciones irregulares, como la compra de una máquina de hacer hormigón a través de procesos ilegales que hoy duermen en el Tribunal de Contralor. "El Intendente premia la lealtad y no la capacidad. Eso es lo que tiene hoy Bariloche como gestión".
El secretario de Hacienda firmó la recepción de esa máquina sin que estuviera presente para liberar la plata y llevarla a Neuquén para entregársela a una empresa fantasma que ni siquiera vendía ese tipo de equipamiento. "Toda esa maniobra solamente la puede hacer un leal, una persona con capacidad técnica que tenga conocimiento no la va a hacer nunca", sentencia Costa Brutten.
Lo mismo con el caso Herrero, que Cortés ha reconocido públicamente como ejemplo de premio a la lealtad. "Si vos sos funcionario de él o pretendes serlo, tu única posibilidad de estar en el gabinete es siendo leal al intendente. No importa la capacidad, no importa que tengas resultados", dice el concejal. El resultado es una ciudad sin planificación que depende de los vaivenes y las ocurrencias del Intendente y que no respeta la legalidad.
Costa Brutten cierra con una reflexión política sobre las reglas del poder municipal: "Estamos en una ciudad insólita donde el poder de turno protege a los poderosos y enfrenta o castiga a los más débiles". Del otro lado están el Poder Ejecutivo y sus aliados en el Concejo Deliberante —"no todos por suerte, pero algunos"— y el Tribunal de Contralor que "ha elegido estar con el poder de turno". Cada uno, dice, tendrá que responder por esa elección.
Él ya eligió: "Siempre vamos a estar del lado de los más débiles, de los que trabajan y de los que necesitan soluciones. Esa es mi postura".