Por: Bache3000
La desesperación de no tener una gota de agua en pleno verano llevó a vecinos de al menos seis barrios de Bariloche a presentarse este lunes en la sede de Aguas Rionegrinas S.A., ubicada en 12 de Octubre y Sanz Peña, con un petitorio que refleja una situación límite.
En la sede de la empresa provincial, los vecinos fueron recibidos por Pablo Haedo, jefe de servicios, quien junto a otros dos funcionarios intentó explicar una realidad que refleja el estado crítico de la infraestructura hídrica en Bariloche. Jorge Valenzuela, referente de El Frutillar, transmitió a Bache3000 que quienes están actualmente a cargo del departamento de agua de ARSA son dos empleados jóvenes, uno de ellos incorporado hace apenas cinco meses y el otro con una antigüedad similar, que según describió el referente barrial están "conociendo el campo de batalla" en medio de una crisis que requiere experiencia y respuestas inmediatas.
Los funcionarios informaron que buscarán llevar el suministro con camiones cisterna para las familias más necesitadas, lo que implica que los vecinos deberán identificarse para acceder a este servicio de emergencia. También se mencionó la posibilidad de implementar un sistema de bombeo en cisternas que permita distribuir agua de manera itinerante en distintos sectores de la ciudad afectados por la crisis.
(Vecinos que llegaronn hasta la sede ARSA en Bariloche)
En el mediano plazo, ARSA anunció que ya está ejecutando una excavación en la zona del barrio El Pilar para extraer agua de profundidad que podría empezar a aportar al sistema en el mediano plazo. Según informó el jefe de distribución de agua a los vecinos presentes existe otra perforación prevista en inmediaciones del arroyo Ñireco.
La solución definitiva, sin embargo, se proyecta en un horizonte mucho más distante. El 19 y 20 de este mes se realizarán la primera y segunda apertura de sobres respectivamente para la licitación de la obra que traerá agua desde el lago Gutiérrez, un proyecto que Valenzuela recordó que los vecinos de la zona vienen esperando hace aproximadamente diez años. En caso de concretarse la adjudicación y el inicio de los trabajos, el referente barrial estimó que la obra demorará un mínimo de dos años en completarse, lo que significa que mientras tanto habrá que seguir "salvando la situación del vecino con el faltante de agua" mediante medidas paliativas.
La preocupación no se limita a las dificultades cotidianas que implica la falta de agua potable. Con la temporada de incendios forestales en pleno desarrollo y las altas temperaturas propias de enero, la ausencia absoluta del servicio coloca a estos barrios en una situación de vulnerabilidad extrema ante cualquier foco ígneo que pueda desatarse en la zona, históricamente propensa a este tipo de emergencias.