jueves 08 de enero de 2026 - Edición Nº329

Sólo el vecino salva al vecino | 7 ene 2026

BUSCAN DIÁLOGO CON LAS INSTITUCIONES

El nuevo equipo de SENAF Bariloche busca cambiar la percepción sobre los hogares de niñez y revertir años de conflicto

Desde el 1 de diciembre, una nueva gestión asumió en la delegación de la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia en Bariloche. La subsecretaria de Planificación Andina Mariela Austin, el delegado Francisco González Magni y el coordinador de instituciones Jorge Córdoba encabezan un equipo que promete diálogo, profesionalización y trabajo territorial para atender a cientos de niños y adolescentes en situación de vulneración de derechos.


Por: Bache3000

En una mañana calurosa, las oficinas de la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia en Bariloche reciben una visita inusual. El nuevo equipo que asumió el 1 de diciembre pasado abre las puertas para hablar sobre el trabajo que realizan, las complejidades que enfrentan y, sobre todo, para intentar cambiar una percepción que pesa como una losa sobre la institución: la idea de que SENAF "viene a sacar a los chicos" de sus familias. Mariela Austin, la subsecretaria de Planificación Andina, Francisco González Magni como delegado, y Jorge Córdoba en el nuevo rol de coordinador de instituciones, conforman un equipo que encuentra una estructura diferente a la histórica en Bariloche. Por primera vez, la gestión incorpora una coordinación específica para los CAINA, los Centros de Atención Integral de Niños y Adolescentes, donde se alojan menores separados de sus familias por orden judicial.

"Claramente en esta oportunidad esta gestión está conformada, a diferencia de la trayectoria que tiene la delegación de SENAF en Bariloche, por una subsecretaría", explica Austin. Y agrega que Córdoba "cumple el rol de estar a cargo de la coordinación de esas tres instituciones" que funcionan en la ciudad: CAINA Niños y CAINA Adolescentes, separados por varones y mujeres. La SENAF es la Secretaría de Estado de Niñez, Adolescencia y Familia, un organismo que depende del Ministerio de Desarrollo Humano de Río Negro y que centraliza las políticas públicas destinadas a garantizar los derechos de niños, niñas y adolescentes en toda la provincia. Su rol, tal como lo define la subsecretaria, es "el trabajo en la restitución de derechos y asistencia a aquellos niños y adolescentes en los cuales se encuentran en un estado de vulneración de derechos a través del acompañamiento, en nuestro caso de fortalecimiento".

Ese fortalecimiento se traduce en trabajo territorial. Bariloche está dividida en sectores numerados del 1 al 10, distribuidos por barrios. Una coordinación de territorios, a cargo de dos personas, supervisa a duplas que intervienen cuando llega una denuncia. "Cuando sabemos, el programa de fortalecimiento familiar ingresa de alguna manera, estas duplas o estos equipos territoriales ingresan cuando hay que dar respuesta a situaciones en contextos de vulnerabilidad", explica González Magni. El punto es claro: SENAF no puede intervenir por iniciativa propia. "Nosotros bajo ningún punto de vista podemos intervenir si no hay una denuncia", remarca el delegado. La denuncia puede llegar al 911, a la Comisaría de la Familia o a través de la línea 102, un dispositivo que funciona en articulación con el Ministerio de Educación y que permite denuncias anónimas. Una vez activada la denuncia, la maquinaria del Estado se pone en marcha: juzgado de familia, defensoría, equipos técnicos de SENAF. Todos evalúan, articulan y definen la medida judicial.

"Nosotros como institución y Estado hacemos la contención, vemos, articulamos la situación", dice González Magni. Y solo cuando se agotan todas las alternativas de revinculación familiar, cuando se comprueba que los derechos siguen siendo vulnerados, aparece la última opción: las instituciones CAINA. ¿Qué es lo que lleva a que un niño o adolescente termine separado de su familia? Las respuestas son múltiples y dolorosas. "Hoy el tema del consumo siempre es uno de los temas que lamentablemente pasan los niños como adolescentes", reconoce Austin. Pero no solo se trata del consumo de los menores: muchas veces son los padres quienes tienen problemas de adicciones, y los niños quedan expuestos en situaciones de extrema vulnerabilidad. "Tenés niños en la calle o que no se alimentan o que están desnudos en invierno, porque sabemos que tenemos una problemática, un clima acá que es especial", explica. La violencia en todas sus formas también es una constante: física, emocional, sexual. "Mucho por familia siempre viene básicamente por el entorno o por un familiar o por un amigo de un familiar", dice. Las estadísticas son impactantes.

Los primeros espacios donde se detectan estas vulneraciones son las escuelas. Por eso, uno de los objetivos centrales de la nueva gestión es fortalecer el vínculo con el sistema educativo. "La importancia de trabajar mancomunadamente es algo que nosotros nos propusimos como objetivo este año con la parte de educación", afirma Austin. La línea 102, que se articuló con Educación el año pasado, fue un éxito medido en la cantidad de llamadas donde la gente pudo denunciar situaciones de forma anónima. La palabra CAINA genera temor en los barrios. La imagen que circula es la de lugares oscuros donde los chicos "no la pasan bien", instituciones que separan familias sin considerar los vínculos afectivos. El nuevo equipo de SENAF es consciente de esa percepción y quiere cambiarla. "Es como que nosotros somos los malos", reconoce uno de los integrantes del equipo. "Nuestra función es demostrar". Y lanzan una invitación: "Yo hoy te llevo ahora sin preparar a una institución Caín para que veas".

La premisa es clara: el mejor lugar para un niño es con su familia, con su entorno. "Pero hay veces que no están dadas las condiciones por el alcohol, por la droga, por la violencia", explica Austin. En esos casos, los CAINA garantizan no solo alojamiento y comida, sino educación, salud y acompañamiento profesional. "Tenés no solamente la gente que los cuida, sino tenés un equipo técnico de psicólogos o de asistentes sociales que hace acompañamiento". Los chicos no están abandonados en una institución. Van a la escuela en movilidades provistas por SENAF, participan de colonias de verano, tienen actividades recreativas. "Los llevamos nosotros con movilidad y los vamos a buscar, tanto sean los menores como los adolescentes", cuenta Córdoba. Este verano pudieron concretar algo que se había intentado en otras ocasiones sin éxito: activar colonias para que los chicos tengan espacios de recreación en el calor patagónico.

"Los niños te puedo asegurar, están muy bien", sostienen. No es un número menor: aunque no brindan cifras exactas por razones de privacidad, mencionan que se trata de "un número importante" que incluye no solo a quienes están alojados en instituciones provinciales sino también a familias solidarias, un programa que buscan fortalecer este año como alternativa antes de la institucionalización. El programa de Familias Solidarias es una de las iniciativas que el nuevo equipo quiere potenciar. Se trata de familias que se ofrecen para albergar transitoriamente a niños y niñas, especialmente de temprana edad, hasta que se defina una medida judicial definitiva. "Hay un equipo trabajando buscando familias que estén dispuestas a albergar transitoriamente a niños, niñas de muy temprana edad o mayor edad, que puedan pasar su tiempo hasta que se defina una medida en una familia que los contenga", explica la subsecretaria. "Nosotros preferimos que esté con una familia de acogimiento, que los tenga, los contenga, a que venga la institución. La institución es lo último, el último medio que tenemos como alternativa", insiste. La estrategia es clara: antes de separar a un niño de todo entorno familiar, buscar alternativas que mantengan cierta calidez del hogar.

Uno de los ejes centrales de la nueva gestión es la comunicación territorial. "Nosotros ya nos hemos reunido con juntas vecinales del Municipio", cuenta Austin. El objetivo es "salir más a territorio, que si bien hay territorio, pero en otras circunstancias ir informativamente a decir esto, esto y esto es lo que hace la SENAF". La idea es desmitificar, explicar, mostrar que SENAF no es el enemigo sino una herramienta del Estado para proteger a los más vulnerables. "Muchas veces uno que por ahí camina los barrios y bueno lo siente muy nombrar mucho en muchos casos", reconocen. "Pero bueno, queda muy a veces sin entender mucho cuál es el rol de SENAF en general". Además de las línea 102 y el trabajo en las escuelas, quieren que la comunidad sepa sobre otros programas como Familias Solidarias. "Es la idea, mostrar lo bueno porque hay mucho", dice Austin. "Claro que no somos los malos".

El año pasado fue especialmente complejo para SENAF Bariloche. Hubo conflictos con el gremio, denuncias sobre las condiciones de trabajo, cuestionamientos sobre la situación de los CAINA. Todo eso, como reconocen desde el nuevo equipo, "tapaba todo lo que es el SENAF y la labor tan importante que se da en cada caso". "No te puedo explicar lo que hemos encontrado", dice uno de los integrantes al referirse al estado de situación al asumir. La tarea es grande: hay que trabajar en el clima laboral, en la profesionalización, en el diálogo. "Optimizar con premisas claras, que es re importante marcarlo, diálogo, comunicación y profesionalización", enumera Austin. "El trabajo en equipo es la base, porque eso estamos haciendo". 

Si bien enero y febrero son meses de cierta calma en cuanto a demanda, marzo se vislumbra como un momento crítico. Es cuando comienzan los ciclos lectivos y SENAF debe garantizar que todos los chicos bajo su cuidado vayan a la escuela. "Los movimientos que todavía no lo hemos visto, los cortes, pero ya no están hablando, es ir preparando, anticipando que bueno, esta etapa es de recreación", explica Córdoba. No se trata solo de la movilidad para llevarlos y traerlos. También hay que proveer guardapolvos, útiles, todo lo necesario para que puedan estar en condiciones de igualdad. "Tenemos las demandas más fuertes porque no solamente tenemos la movilidad sino tienen guardapolvo, no tienen guardapolvo, tienen útiles", enumera. "Es como tu hijo, tu familia, nada más que acá tenemos varios repartidos".

El equipo sabe que la tarea es titánica. No solo se trata de gestionar casos individuales de niños y adolescentes en situaciones desesperantes. También hay que reconstruir la confianza con la comunidad, con los trabajadores, con las familias que los ven como una amenaza en lugar de como un apoyo. "Nosotros tenemos una misión súper importante. Más que misión te diría que es casi algo que entiendo que si hay equipo, porque es lo que nosotros nos propusimos, cambiar un poco la impronta a la SENAF, SENAF Bariloche", dice Austin. Reconocen que el camino es largo y que la lectura que haga la comunidad será determinante. La apuesta es clara: diálogo con otras instituciones (policía, juzgados, defensorías), presencia territorial en los barrios, apertura con los medios de comunicación, transparencia en el trabajo. "Tenemos que salir más a territorio", insiste. Y sobre todo, mostrar que del otro lado de los estigmas y los prejuicios hay profesionales comprometidos tratando de garantizar derechos en contextos de extrema vulnerabilidad.

"Las infancias son los que lamentablemente sufren todo, desde la energía negativa hasta la violencia por abstinencia", reflexionan. En medio de un panorama donde el consumo, la violencia y la pobreza golpean especialmente a los más chicos, SENAF aparece como la última red de contención del Estado. Una red que el nuevo equipo quiere fortalecer, profesionalizar y, sobre todo, dar a conocer. "Vemos de todo, hay de todo", reconocen con honestidad. Pero también con una convicción: hay esperanza de que se puede trabajar mejor, de que los chicos pueden estar protegidos, de que las familias pueden ser acompañadas antes de que sea demasiado tarde. La tarea recién comienza.

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