Por: Bache3000
En medio de la emergencia ígnea que atraviesa la provincia y con múltiples focos activos en la región andina, el vertedero municipal de San Carlos de Bariloche volvió a incendiarse el 6 de enero, obligando a desviar recursos críticos de combate del fuego que debían estar protegiendo el bosque nativo. Así lo denunció Tomás Guevara, investigador del CONICET y vecino histórico de la zona, quien viene reclamando desde hace años por el cierre, remediación y relocalización de este sitio de disposición final.
"Tuvimos la enorme paradoja y la situación absolutamente absurda y ridícula por momentos, donde tuvimos que distraer recursos de combate del fuego (por ejemplo un avión hidrante) para combatir un incendio en el vertedero, producto de la mala gestión y de la desidia con la que se está gestionando ese espacio", señaló Guevara con evidente indignación. Según registró el investigador, hubo al menos dos vuelos del avión hidrante para intentar contener el incendio del vertedero, mientras a pocos kilómetros ardían cientos de hectáreas de bosque andino patagónico. "Este es el nivel de desmanejo, de irresponsabilidad con el que se están manejando las autoridades tanto municipales como provinciales", denunció.
La situación cobra particular gravedad en el contexto de la emergencia ígnea provincial, con incendios activos en distintos puntos de Río Negro, desde la zona atlántica y el valle inferior hasta la región andina. El desvío de recursos para atender un incendio, es consecuencia directa de la mala gestión municipal, en palabras de Guevara, "el nivel de desmanejo e irresponsabilidad" con el que operan las autoridades.
Guevara desmintió categóricamente las declaraciones del intendente Walter Cortés, quien viene sosteniendo públicamente que "no sabe dónde localizar" un nuevo vertedero. "Eso es mentira", afirmó el investigador, y fundamentó su acusación citando un informe técnico presentado a fines de 2023, durante la gestión de Gustavo Genusso, que identifica con claridad cinco localizaciones posibles para un nuevo sitio de disposición final.
Ese documento, elaborado en el marco de la ordenanza 3349 que ordena el cierre, remediación y relocalización del vertedero actual, retoma trabajos previos que datan de mediados de la década del 2000 y que ya habían sido incorporados al Plan de Gestión Integral de Residuos Sólidos Urbanos aprobado en 2010 por la ordenanza 2062. Las cinco localizaciones identificadas se ubican hacia el este, en el departamento de Pilcaniyeu, a aproximadamente 25 kilómetros de San Carlos de Bariloche. Un detalle crucial que Guevara remarcó es que todas están en jurisdicción provincial, no dentro de los ejidos de Dina Huapi, Ñirihuau o Comallo. "En ningún momento se está planteando que ninguno de los municipios dentro de su ejido tengan que recibir el vertedero regional, sino que lo que se está planteando es que se localice en tierras de jurisdicción provincial", aclaró.
Río Negro todavía no tiene ejidos colindantes, aunque la Constitución provincial manda avanzar hacia ese esquema. Esto deja extensas áreas de jurisdicción provincial, tanto tierras fiscales como privadas, donde podría localizarse el nuevo vertedero. Algunas de las ubicaciones propuestas pertenecen a propietarios privados, entre ellos un empresario local de Bariloche, mientras que otra es propiedad de INVAP y la CNEA, lo que abriría la posibilidad de establecer convenios institucionales.
Lo que más preocupa a Guevara y a los vecinos organizados es la estrategia municipal de postergar indefinidamente la relocalización. "Tenemos bastante preocupación con este planteo que está haciendo la Municipalidad de licitar un nuevo relleno sanitario que postergue por 10 años o más la discusión sobre la relocalización", advirtió. Para el investigador, esta decisión viola directamente la ordenanza 3349 y la ley provincial 5491, que ordenan la remediación y relocalización del sitio actual. "No se puede dar ninguna discusión sobre el vertedero si no se pone el horizonte en el cumplimiento" de estas normativas, sostuvo.
La solución que plantea Guevara no implica inversiones desproporcionadas: "Lo primero que hay que hacer es invertir, no demasiado para lo que es el presupuesto municipal ni provincial, en estudios técnicos para terminar de definir cuál es la mejor localización desde el punto de vista ambiental, pero también de la logística que eso implica por la distancia y demás". Esos estudios técnicos, ambientales, de ingeniería civil y geológicos deberían estar contratándose ya mismo para realizarse durante el año en curso, según el especialista. Sin ellos, sin definir si se trata de terreno privado que puede comprarse o expropiarse, o de terreno estatal que requiera convenios, "uno no va a avanzar nunca con esta situación", alertó.
Aunque la mayor parte de las críticas apuntan a la gestión municipal de Cortés, Guevara no eximió de responsabilidad al gobierno provincial. "Es importante siempre recordar que la provincia tiene función ineludible en materia ambiental y en particular en el marco de la Ley 5491, que manda a cerrar y remediar los vertederos a cielo abierto, los basurales a cielo abierto", remarcó.
La combinación de verano, sequía y emergencia ígnea vuelve la situación crítica. Los incendios en el vertedero no solo representan un riesgo ambiental y sanitario para los barrios aledaños, sino que ahora además están desviando recursos escasos y vitales que deberían estar protegiendo el bosque nativo y las comunidades de la región. Para Guevara, el episodio del 6 de enero sintetiza años de abandono y desidia: mientras cientos de hectáreas de bosque andino patagónico ardían, un avión hidrante sobrevolaba el basural municipal intentando apagar un incendio que nunca debió ocurrir.