Por: Bache3000
Un bidón con combustible encontrado en las inmediaciones del mirador Los Piches, dentro del Área Natural Protegida Río Azul-Lago Escondido (ANPRALE), generó preocupación entre turistas y autoridades en plena temporada de riesgo extremo de incendios forestales. El hallazgo, que en un primer momento alimentó versiones sobre una posible acción intencional para provocar un siniestro, terminó aclarándose tras las investigaciones correspondientes: el recipiente pertenecía a un refugiero de la zona y se había desprendido accidentalmente de una camioneta habilitada que trasladaba insumos para el refugio Warton.
El bidón fue descubierto por turistas que recorrían la zona el domingo 12 de enero y de inmediato alertaron a las autoridades. El elemento fue trasladado al refugio Warton, donde quedó bajo custodia de la Patrulla de Montaña mientras se iniciaban las actuaciones de rigor. La situación cobró relevancia por el contexto: la región atraviesa una emergencia ígnea con alerta roja por incendios forestales, lo que volvió particularmente sensible cualquier indicio que pudiera vincularse con un foco intencional.
Las investigaciones se desarrollaron con intervención del Servicio Provincial de Manejo del Fuego (SPLIF) y bajo conocimiento del Ministerio Público Fiscal, que desde el inicio tomó cartas en el asunto para determinar si existía algún tipo de maniobra delictiva. Tras las pericias y el relevamiento de la situación, se confirmó que el bidón se había desprendido de manera accidental de la camioneta de un refugiero autorizado que transportaba combustible como parte de los insumos habituales para el funcionamiento del refugio de montaña. No hubo ninguna acción orientada a provocar incendios ni maniobra intencional, motivo por el cual el fiscal de turno fue notificado del resultado de las actuaciones sin impartir directivas adicionales.
Desde el gobierno de Río Negro, que difundió un comunicado oficial sobre el episodio, se buscó llevar tranquilidad a la comunidad y remarcar la importancia de la información responsable en un contexto de alta sensibilidad por el riesgo de incendios. Las versiones que circularon en las primeras horas generaron alarma entre vecinos y turistas, algo comprensible dada la gravedad de la situación ambiental que enfrenta la región, pero que finalmente quedó esclarecido sin que se detectara ningún delito vinculado al hecho.
El episodio pone de relieve la tensión que atraviesa la zona de montaña en plena temporada estival, cuando el riesgo de incendios forestales alcanza sus picos más altos y cualquier elemento sospechoso despierta inquietud. La presencia de la Patrulla de Montaña, el trabajo coordinado entre organismos provinciales y la rápida respuesta del sistema de emergencias permitieron esclarecer el caso en pocas horas, evitando que las especulaciones se extendieran más allá de lo necesario.