viernes 30 de enero de 2026 - Edición Nº351

Sólo el vecino salva al vecino | 27 ene 2026

CASO TESTIGO DE BARILOCHE

Crisis económica: vecinas se cansaron de buscar trabajo, se organizaron y realizan una feria para salir adelante

Un grupo de mujeres se unió para crear un espacio de venta comunitaria en el barrio Martín Miguel de Güemes donde ofrecen desde productos de limpieza hasta indumentaria. La iniciativa funciona de martes a sábado con horario extendido y se presenta como una alternativa laboral solidaria ante la falta de trabajo formal.


Por: Bache3000

La feria de mujeres emprendedoras comenzó por iniciativa de una de las referentes de la junta vecinal del barrio Martín Miguel de Güemes, y rápidamente convocó a otras mujeres de otros barrios que enfrentaban la misma dificultad para conseguir empleo. Ubicada en la intersección de las calles Felipe Laguna y Beschtedt, la propuesta se transformó en una salida laboral colectiva para madres que decidieron organizarse ante la imposibilidad de acceder al mercado formal de trabajo.

Además de la vecina del mencionado barrio, las otras mujeres que conforman el núcleo estable de la feria provienen de diferentes sectores de la ciudad como San Francisco I, Malvinas Argentinas, El Frutillar y Dina Huapi, aunque la convocatoria sigue abierta para otras vecinas que quieran sumarse. Para ellas, la feria representa hoy su única fuente de ingresos, mientras que otras complementan esta actividad con trabajos informales en otras ferias de la ciudad.

Una de las organizadoras explicó a Bache3000 que "lo importante es que esta feria está abierta mucho tiempo porque desde las 10 de la mañana estamos hasta las 21 horas, no cortamos a mediodía entonces facilita mucho que la gente pueda venir y conocernos". La continuidad horaria busca adaptarse a los diferentes tiempos de los vecinos del barrio y facilitar el acceso de potenciales clientes.

La variedad de productos en oferta es amplia e incluye artículos de limpieza, papel higiénico, perfumería, lencería, mercería, indumentaria nueva y usada, turrones y yerba misionera. Las emprendedoras destacan que su principal diferencial es el precio accesible, pensado para economías populares golpeadas por la inflación y la pérdida de poder adquisitivo. Según explicaron, buscan presentarse como "emprendedoras que trabajan con muy buenos precios" y aseguran que en el lugar "van a encontrar excelentes propuestas".

El carácter solidario de la iniciativa se manifiesta en la forma de trabajo cotidiana. Las mujeres se turnan en los puestos, se cuidan los hijos entre ellas y no compiten sino que se recomiendan productos unas a otras cuando llega un cliente buscando algo específico. Una de las participantes describió esta dinámica afirmando que "no es competencia sino que nos ayudamos entre nosotras", mientras otra agregó que "el que no lo que no tiene una que trata de recomponer con otra siempre apoyándonos en ese sentido que seamos equitativos en vender". Esta lógica cooperativa les permite además llevar a sus hijos al espacio de trabajo, evitando el costo de una niñera que haría inviable el emprendimiento.

La mayoría de las integrantes son madres que sostienen solas a sus familias, aunque no todas se definen específicamente como madres solteras sino como "independientes para vivir", según aclararon. Esta condición atraviesa la necesidad urgente de generar ingresos que motiva el proyecto, donde cada una busca garantizar el plato de comida diario para sus hijos. La feria se convierte así en un caso testigo de una situación que se replica en distintos barrios de Bariloche, donde mujeres sin acceso al empleo formal deben organizarse colectivamente para subsistir.

Las emprendedoras reconocen que están en una etapa inicial de difusión y consolidación del espacio. Aunque recién comienzan a hacerse conocer en el barrio a través de redes sociales y el boca a boca, mantienen la expectativa de que el proyecto crezca con el tiempo.

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