viernes 30 de enero de 2026 - Edición Nº351

El Bardo de Siempre | 27 ene 2026

"Está hermosa pero respeten": el Municipio pide que dejen fraguar una obra que ya transitan como autopista

​​​​​​​Mientras el Municipio ruega por un mínimo de conciencia ciudadana, motos, autos y hasta camiones transitan sobre el hormigón fresco de calle La Habana. La obra pensada para durar décadas podría quedar dañada antes de cumplir su primer mes de vida.


Por: Bache3000

En San Carlos de Bariloche, las obras de infraestructura parecen tener un enemigo más peligroso que el clima o la falta de presupuesto: la impaciencia vecinal. La flamante pavimentación de calle La Habana, todavía en pleno proceso de fraguado, ya enfrenta el tránsito indebido de vehículos que ignoran señalizaciones, vallas y hasta montículos de tierra pensados para proteger una inversión que debería durar 40 años.

Daniel Gastricini, jefe de Obras de Pavimentación Urbana del Municipio, no ocultó su preocupación ante una situación que se repite: "Necesitamos un mínimo de 30 días de fraguado. Si se cargan vehículos o camiones, el material sufre una fatiga interna que no siempre se ve, pero que deteriora la resistencia al tránsito". En otras palabras, el hormigón recién colocado no es una autopista lista para usar, aunque algunos conductores parezcan creer lo contrario.

El hormigón utilizado en la obra está diseñado para alcanzar estándares técnicos de resistencia H30, un nivel que requiere tiempo y condiciones específicas de curado. Pero el tránsito prematuro —motos, autos, camiones y hasta peatones curiosos— genera daños estructurales invisibles a simple vista que reducen drásticamente la vida útil de la calle. Lo que debía ser una obra duradera podría terminar siendo una inversión desperdiciada por falta de paciencia.

Además del daño material, Gastricini alertó sobre riesgos concretos para la seguridad: "Hemos visto chicos jugando en el asfalto nuevo y motos circulando a alta velocidad. Esta obra no está habilitada y puede ocurrir un accidente". El escenario es claro: una calle sin señalización definitiva, con tramos frescos y otros aún en construcción, no es lugar para carreras improvisadas ni para que los niños del barrio la conviertan en cancha de juegos.

El funcionario municipal también remarcó la importancia de respetar las vallas, montículos de tierra y cierres en intersecciones como Ceferino Namuncurá y otros accesos a La Habana. Estas medidas no son caprichos burocráticos sino barreras pensadas para proteger tanto la infraestructura como a la comunidad. Sin embargo, las evidencias indican que muchos vecinos prefieren sortear obstáculos antes que dar una vuelta de cuadra.

"La calle está quedando hermosa. Es una molestia temporal, pero después la van a disfrutar durante 30 o 40 años. Les pedimos paciencia, que respeten las señales y que se sientan orgullosos de la obra que van a tener", expresó Gastricini con un tono que osciló entre el pedido institucional y la súplica ciudadana. También solicitó evitar acciones que deterioren la carpeta de rodamiento, como estacionar sobre el hormigón fresco o realizar inscripciones, dos prácticas que afectan tanto la terminación estética como la durabilidad estructural de la obra.

Desde la Municipalidad insisten en que la pavimentación de La Habana representa una inversión histórica en infraestructura urbana y calidad de vida para el barrio. Pero cuidar el pavimento durante su fraguado requiere algo que ninguna ordenanza puede garantizar: responsabilidad, respeto y colaboración vecinal. Garantizar calles seguras y duraderas depende, esta vez, de que quienes las van a usar entiendan que no todo lo que parece sólido está listo para soportar peso. O que al menos lean los carteles antes de ignorarlos.

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