Por: Bache3000
El Servicio Meteorológico Nacional —esos tipos que miran pantallas todo el día mientras nosotros salimos a la intemperie— dice que durante la tarde podrían caer tormentas "localmente fuertes". Localmente. O sea, si te toca, te toca. Si no, suerte la tuya.
Lo que viene es lo de siempre: agua como si alguien hubiera roto una cañería en el cielo, ráfagas de viento que te recuerdan que esA carpa barata que compraste tal vez no fue tan buena idea, rayos que iluminan todo por un segundo —justo lo suficiente para que veas lo perdido que estás— y granizo, porque faltaba algo que te golpeara la cabeza mientras corrés buscando refugio.
Los números, para los que les gustan los números: entre 10 y 25 milímetros de lluvia acumulada. "Pudiendo ser superados de forma puntual", aclaran, que es la forma educada de decir "capaz te caen 40 y te inundás". Viento de hasta 70 km/h, o sea, suficiente para que tu sombrero termine en Chile o una chapa de tu techo en el Challhuaco.
El Parque recuerda que en la montaña las cosas cambian rápido y que los caminos naturales no son como la ruta pavimentada de tu barrio. Que hay que informarse sobre las recomendaciones de seguridad. Que la responsabilidad es tuya —del prestador turístico o del visitante— si decidís ignorar las indicaciones.
En otras palabras: si salís igual y la tormenta te agarra, no vengas después a quejarte. La naturaleza no lee quejas en redes sociales.
Así que ahí está. Viernes 30, tarde, tormenta eléctrica. El plan perfecto para quedarse adentro con un café, mirando por la ventana cómo el mundo se sacude un poco. O para salir igual, porque total, ¿qué es la vida sin un hermoso cambio climático?