viernes 30 de enero de 2026 - Edición Nº351

El Bardo de Siempre | 29 ene 2026

"ES UN BEBÉ"

(Video) Rescate en la frontera: personal de Aduana salvó a un monito del monte bebé en Puerto Frías

El pequeño marsupial, una especie en peligro de extinción endémica de los bosques patagónicos, había quedado atrapado en una trampa para roedores. Los trabajadores lo liberaron tras asegurarse de que pudiera sobrevivir en su hábitat natural.


Por: Bache3000

Un gesto de cuidado y responsabilidad ambiental en la frontera patagónica devolvió la esperanza a una de las especies más amenazadas de la región. Personal de la Aduana Argentina que trabaja en Puerto Frías, paso fronterizo con Chile ubicado en el Parque Nacional Nahuel Huapi, rescató a un ejemplar bebé de monito del monte (Dromiciops gliroides), un pequeño marsupial endémico de los bosques templados australes que se encuentra en peligro de extinción.

El rescate ocurrió cuando los trabajadores aduaneros ingresaron al resguardo donde cumplen funciones en la zona. Debido a la presencia de hantavirus en el área, las autoridades sanitarias habían dispuesto tramperas para roedores como medida preventiva. Fue allí donde encontraron al diminuto animal atrapado en el pegamento de una de estas trampas.

Con extrema delicadeza, el personal logró desprender al monito del monte del adhesivo, conscientes de la fragilidad de la criatura. Luego procedieron a lavarlo cuidadosamente para eliminar los restos de pegamento de su pelaje y extremidades. Le proporcionaron alimento y agua, verificando que el pequeño marsupial pudiera recuperarse del estrés y el trauma del atrapamiento.

Antes de liberarlo, se aseguraron de que mantuviera flexibilidad en sus patitas, un aspecto crucial para su supervivencia en el bosque, ya que el monito del monte es un ágil trepador nocturno que depende de su movilidad para desplazarse entre la vegetación, alimentarse y refugiarse de depredadores.

En las imágenes del rescate se puede observar lo pequeño del ejemplar. "Es muy cachorrito, bebé bebé", comenta uno de los empleados de aduana en el video, evidenciando la corta edad del animal y la necesidad de devolverlo rápidamente a su hábitat natural donde, presumiblemente, su madre podría estar buscándolo.

El personal trasladó al monito hasta un rabol cercano, donde se presume que estaba ubicado su nido, y lo liberó en el entorno seguro del bosque nativo, permitiéndole regresar a su ecosistema.

El monito del monte es considerado un "fósil viviente", el único representante actual de la familia Microbiotheriidae y el marsupial más primitivo de América. Su distribución se limita a los bosques templados lluviosos del sur de Argentina y Chile, entre las regiones de Los Lagos y Aysén en el país trasandino, y en las provincias argentinas de Neuquén, Río Negro y Chubut. Este pequeño marsupial, que apenas alcanza entre 8 y 13 centímetros de longitud corporal sin contar su cola prensil de igual tamaño, cumple un rol ecológico fundamental en los bosques patagónicos. Se alimenta principalmente de insectos y frutos, siendo un importante dispersor de semillas de especies nativas como el quintral y la luma, contribuyendo así a la regeneración del bosque.

La especie está clasificada como "Casi Amenazada" por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza y figura en el Apéndice I de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres, lo que prohíbe su comercio internacional. En Argentina, está protegida por la Ley Nacional de Conservación de Fauna Silvestre. Las principales amenazas que enfrenta el monito del monte incluyen la pérdida y fragmentación de su hábitat debido a incendios forestales, tala del bosque nativo y desarrollo urbano en zonas boscosas. La construcción de caminos y la presencia de especies introducidas como gatos domésticos también impactan negativamente en sus poblaciones.

El rescate realizado por el personal de Aduana en Puerto Frías no solo salvó la vida de un individuo de esta valiosa especie, sino que también representa un ejemplo de la importancia de la educación ambiental y la responsabilidad de quienes trabajan en áreas naturales protegidas. En un contexto donde cada ejemplar cuenta para la supervivencia de la especie, gestos como este cobran un significado especial para la conservación de la biodiversidad patagónica.

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