viernes 30 de enero de 2026 - Edición Nº351

El Bardo de Siempre | 29 ene 2026

NACIÓN: DECLARÓ LA EMERGENCIA ÍGNEA

El decreto que llegó 250 mil hectáreas tarde

Mientras 45 mil hectáreas arden en la Patagonia (ya van quemadas 250 mil), el Gobierno anuncia un DNU de emergencia ígnea. La decisión estaba tomada desde anoche, pero recién hoy se reunió la Mesa Política en Casa Rosada. Las críticas entraron como balas, admiten en el oficialismo.


Por: Bache3000

La Mesa Política se reunió este jueves al mediodía en el despacho de Manuel Adorni, pero la verdad es que la decisión ya estaba tomada desde el miércoles por la noche. Durante una hora y media discutieron los próximos pasos de la estrategia política, aunque el tema central, la Emergencia Ígnea, ni siquiera fue abordado en el encuentro. Así funciona a veces la política: se reúnen para aparentar que deliberan sobre algo que ya está resuelto.

El Gobierno declarará la Emergencia Ígnea mediante un Decreto de Necesidad y Urgencia. La explicación oficial suena razonable: la velocidad amerita esa vía, dijeron tres fuentes de la mesa. No resultaría eficiente mandarlo por el Congreso si es una emergencia, agregaron. Precisás dos sesiones y la urgencia es ahora. El decreto es la opción más viable. La lógica es impecable, salvo por un detalle: las 45 mil hectáreas que ya arrasó el fuego no esperaron a que el Gobierno decidiera cuál era la vía más eficiente.

Participaron del encuentro Karina Milei, Manuel Adorni, Santiago Caputo, Diego Santilli, Martín Menem por Zoom, Patricia Bullrich, Ignacio Devitt y Luis Caputo. Una nómina completa de funcionarios reunidos para discutir lo que ya estaba decidido. Todavía no se precisó cuándo podría hacerse efectivo el decreto. En el ala de los gobernadores patagónicos esperaban que fuera mañana, mientras que un sector de Casa Rosada marcaba que todavía debía definirse qué fondos estaban dispuestos a ceder. Otra vez la misma pregunta que siempre: quién paga.

Los cinco gobernadores patagónicos habían solicitado formalmente el martes la declaración de emergencia. Ignacio Torres de Chubut, Sergio Ziliotto de La Pampa, Alberto Weretilneck de Río Negro, Rolando Figueroa de Neuquén y Claudio Vidal de Santa Cruz. Mandatarios de diferente signo político unidos por el fuego que no distingue colores partidarios. Pidieron que se estableciera la declaración de zona de desastre para habilitar herramientas excepcionales para la gestión del riesgo, la protección civil y la asistencia a las comunidades damnificadas. Palabras técnicas para nombrar lo urgente.

En el Gobierno reconocen, con esa franqueza brutal que a veces practican off the record, que el pedido de los gobernadores no fue el disparador de la medida. Estamos tratando de contrarrestar un poco las críticas sobre los incendios, dijeron fuentes inobjetables. Las balas en esos temas entraron. La imagen es elocuente: las críticas como proyectiles que finalmente impactaron en Casa Rosada y obligaron a una reacción.

La última vez que se declaró la Emergencia Ígnea fue mediante el Decreto 2/2023 firmado por Alberto Fernández, con vigencia hasta el 13 de enero de 2024. Hace más de un año que venció esa emergencia y recién ahora, con la Patagonia ardiendo, el Gobierno anuncia una nueva declaración. La urgencia, parece, tiene su propio tiempo político.

Mientras tanto, esta madrugada se publicó en el Boletín Oficial la Resolución 91/2026 del Ministerio de Seguridad Nacional que establece el fortalecimiento del financiamiento para Bomberos Voluntarios. Las Asociaciones recibirán un total de cien mil millones de pesos distribuidos entre 1.062 entidades. La resolución fue firmada el martes pasado por la tarde, el mismo día que los gobernadores pedían la emergencia. Chubut, la segunda provincia más afectada, recibió esta jornada cuatro mil millones en concepto de Aportes del Tesoro Nacional.

En el Gobierno enfatizaron que están enviando ayuda actualmente a las provincias afectadas. Es cierto, aunque la gran mayoría de esa ayuda se produjo por estas horas, después de las críticas, después del pedido de los gobernadores, después de que las balas entraran. El fuego no espera reuniones de gabinete ni definiciones presupuestarias. Avanza mientras los funcionarios debaten qué fondos están dispuestos a ceder, mientras se precisa cuándo podría hacerse efectivo el decreto, mientras la política hace lo que mejor sabe hacer: llegar tarde.

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