Por: Bache3000
Hay clubes que cobran cuota y hay clubes que abren las puertas. Boca Unido eligió lo segundo hace cuatro años, cuando la crisis empezó a apretar fuerte en los barrios de Bariloche y las familias debían elegir entre pagar la luz o la cuota del club. La decisión fue clara: ningún pibe se queda afuera por plata. Pero sostener esa política tiene un costo, y ese costo hoy se traduce en deudas acumuladas, infraestructura que se cae a pedazos y la imposibilidad de cubrir lo mínimo indispensable para que los chicos sigan teniendo un lugar donde entrenar, jugar y estar contenidos.
Por eso el club convoca a toda la comunidad este viernes 14 de febrero, de cinco de la tarde a once de la noche, en el Gimnasio Municipal Número Cuatro del barrio Alborada. La consigna es simple y urgente: todos jugamos este partido. El evento busca recaudar fondos para sanear las deudas y garantizar que la institución pueda seguir funcionando como lo que es, un espacio de contención social en una ciudad donde los lugares públicos para los pibes escasean y los privados están cada vez más lejos del alcance de las familias trabajadoras.
Germán Sobarzo, responsable del club, no le escapa al diagnóstico: "Hoy no podemos cubrir lo básico para contener a nuestros chicos. Realizamos este evento porque nos negamos a dejar de acompañarlos. Todo lo recaudado será destinado a sanear deudas y garantizar que el club siga siendo un refugio para la juventud de nuestros barrios". La frase resume una situación que se repite en decenas de clubes de barrio de todo el país, pero que en Bariloche adquiere características particulares por la falta de políticas públicas consistentes para el deporte social y la ausencia de infraestructura municipal que pueda absorber la demanda de los sectores más vulnerables.
Boca Unido no es un club grande ni pretende serlo. Es una institución de puertas abiertas que funciona como refugio para chicos y chicas que de otra manera pasarían las tardes en la calle, expuestos a los riesgos que todos conocen y pocos quieren nombrar. La cuota cero no es una estrategia de marketing sino una decisión política: el deporte no puede ser un privilegio de clase. Pero esa decisión tiene consecuencias materiales, y esas consecuencias hoy se manifiestan en la imposibilidad de pagar servicios, en la falta de equipamiento básico y en la necesidad de salir a pedir ayuda a la comunidad para seguir existiendo.
La jornada del catorce de febrero no es solo un evento de recaudación de fondos. Es también una forma de visibilizar una situación que excede a Boca Unido y que atraviesa a todo el entramado de clubes de barrio en una ciudad que creció desordenadamente y que dejó en los márgenes a miles de familias sin acceso a servicios básicos, incluido el deporte. El club pide acompañamiento presencial para los jóvenes, aportes económicos voluntarios y cualquier recurso que sirva para la contención deportiva y social de los chicos. No es poco lo que piden, pero tampoco es mucho si se tiene en cuenta lo que está en juego: la posibilidad de que cientos de pibes sigan teniendo un lugar donde ir después de la escuela, donde sentirse parte de algo, donde aprender valores que van más allá de cualquier resultado deportivo.
La convocatoria es amplia y la urgencia es real. Boca Unido no está pidiendo caridad sino solidaridad activa, la misma que permitió durante cuatro años sostener la política de cuota cero en medio de una crisis económica que no da tregua. Ahora la pregunta es si la comunidad de Bariloche va a responder o si este club de barrio se va a sumar a la larga lista de instituciones sociales que murieron por falta de apoyo en una ciudad que dice valorar el deporte pero que no lo defiende cuando más falta hace.
Quienes quieran colaborar pueden acercarse el viernes al gimnasio del barrio Alborada o comunicarse con Germán Sobarzo al teléfono 2944-914197. El partido se juega este catorce de febrero, y todos están convocados a la cancha.