Por: Bache3000
La iniciativa impulsada por estos cuatro concejales de tres bloques diferentes replica el procedimiento utilizado hace dos décadas, cuando el entonces intendente Beto Icare convocó a un proceso participativo que recibió más de quinientos proyectos de vecinos antes de elegir a los convencionales constituyentes. El proyecto propone un período de seis meses de debate con dos encuentros semanales abiertos a organizaciones civiles, juntas vecinales, clubes de barrio, profesionales y emprendedores, generando así material vinculante para los futuros constituyentes. "La Carta Orgánica tiene doscientos veintitrés artículos y veintiocho transitorios, no es una cuestión menor donde podemos hablar de dos o tres cositas", enfatizó Villalba al justificar la necesidad de un proceso amplio y participativo.
El edil fue particularmente crítico con lo que denominó la "reforma exprés" que "impulsa el intendente Walter Cortés", a quien acusó de aprovechar su "veranito político" y su alianza con el gobernador para controlar el proceso. "Quiere ir a elecciones rápido, poner él a los convencionales, de hecho hasta él mismo quiere ser convencional, y hacer una reforma exprés. Si pasa eso, corremos el riesgo de quedarnos con la peor carta orgánica posible", advirtió Villalba con dureza. El concejal caracterizó al intendente como "un agente del caos que constantemente tira frases y dice cosas completamente inexactas que confunden", y cuestionó que busque concentrar poder en lugar de fortalecer los mecanismos de control institucional.
Entre las propuestas concretas que Villalba considera fundamentales para incluir en la nueva Carta Orgánica, destacó dos medidas de impacto en la gestión municipal: la prohibición absoluta de que personas con antecedentes penales puedan ocupar el cargo de intendente, y la obligatoriedad de test psicofísicos y narcotests para toda la planta política. "Yo pondría que esté completamente prohibido que un ex presidiario, un condenado por robar, pueda ser intendente. Y también pondría que tienen que ser obligatorios los test psicofísicos para la planta política y los narcotest para la planta política", planteó sin rodeos. Villalba justificó estas medidas señalando que "no podemos tener funcionarios con problemas de adicciones manejando fondos públicos, definiendo sobre el futuro de la gente, manejando personal, maltratando personal", situaciones que aseguró haber presenciado reiteradamente en la administración actual.
La propuesta de reforma más estructural que defendió Villalba es el pasaje a un sistema de representación distrital, una idea que viene planteando desde que asumió hace dos años y que ahora aparece como un eje central del debate. El concejal propone que Bariloche abandone el actual sistema de lista sábana para adoptar un modelo donde cada distrito tenga su propio representante en el Concejo Deliberante, lo que generaría mayor conexión entre los ediles y los vecinos.
"Hay que hacer una reforma política en serio. Bariloche tiene que pasar a un sistema de representación distrital, que haya concejales por distrito. Eso acercaría mucho más a los vecinos de Bariloche a quienes toman decisiones", explicó Villalba, quien citó como referencia el modelo estadounidense donde "la gente dice 'voy a ver a mi concejal' porque el tipo tiene que ir a ganar los votos al distrito, entonces no puede desaparecer por cuatro años".
El edil de Primero Río Negro fue categórico al señalar que el problema actual no es de cantidad de concejales sino de calidad y de independencia respecto a las estructuras partidarias. "Lo que le molesta a Cortés no es el número de concejales, le molesta que no los controla a todos. El tema acá pasa por el control. Walter Cortés no quiere mecanismos de control", sentenció Villalba, quien complementó esta propuesta con el fortalecimiento del sistema de juntas vecinales otorgándoles mayor autonomía y recursos para gestionar directamente obras menores en sus barrios. Esta visión busca romper con un sistema donde los candidatos responden a jefes políticos en lugar de a los vecinos que supuestamente representan.
Otro punto que Villalba considera fundamental es la reforma del Tribunal de Cuentas, organismo que actualmente define la Carta Orgánica pero que en su opinión funciona de manera deficiente. El concejal denunció que pese a que esta es "la primera vez que el Tribunal de Control no tiene mayoría oficialista, es el más oficialista de la historia", evidenciando lo que considera una "orgía política" entre el partido del intendente y Juntos Somos Río Negro. Villalba respalda la idea de que el Tribunal de Cuentas debe estar necesariamente controlado por la oposición para garantizar un verdadero contralor de la gestión, y criticó que los concejales terminen "haciendo muchas veces el rol de denunciar cosas porque no lo hace el Tribunal de Cuentas" cuando deberían estar concentrados en legislar y pensar el futuro de la ciudad.
En relación a las críticas del intendente sobre las supuestas trabas que le pone la Carta Orgánica para agilizar la gestión, Villalba fue enfático en desmentirlas punto por punto. El concejal explicó que los procedimientos que Cortés cuestiona en materia de contrataciones están regulados por la ordenanza 257 y no por la Carta Orgánica, y que lo mismo ocurre con los procesos de loteo que establece la ordenanza 418. "Yo le preguntaría a Cortés, si algún día tengo la oportunidad de entrevistarlo, en qué artículo está que le frena la Carta Orgánica realizar compras y contrataciones de forma dinámica", desafió Villalba, quien reconoció que esas ordenanzas efectivamente están desactualizadas y merecen ser reformadas, pero cuestionó que el intendente no presente proyectos concretos para discutirlas. "Este intendente no discute las cosas de las que dice que se queja", sentenció el edil al recordar que Cortés prometió convocar a sesiones extraordinarias para tratar la licitación del vertedero pero nunca lo hizo.
Villalba también se refirió críticamente al referendo no vinculante que impulsó el intendente, considerándolo un gasto innecesario de recursos públicos que el Consejo Deliberante aún no ha reclamado formalmente. Cuando los periodistas le preguntaron quién devolverá ese dinero, el concejal recordó con ironía una promesa de campaña de Cortés donde aseguró que pagaría de su bolsillo toda la plata que el municipio perdiera en juicios. "La plata que hemos perdido en juicios, tenemos un par de hitos muy grandes como por ejemplo Navtour donde perdieron un millón de dólares, es inmensa. No le va a alcanzar la vida, va a tener que vender algo", comentó Villalba al enumerar las propiedades que conoce del intendente, incluyendo departamentos en la ciudad y una vivienda sobre la ruta.
La visión de Villalba sobre la reforma de la Carta Orgánica trasciende las disputas coyunturales y apunta a transformar estructuralmente el modo en que funciona la política barilochense. El concejal diagnostica que existe "una desconexión total entre muchos representantes y sus representados" producto de un sistema que trabaja para las estructuras políticas en lugar de para la gente, donde "no importa casi el partido porque todos terminan funcionando de la misma manera".
Su propuesta de narcotests obligatorios, ficha limpia, representación distrital y juntas vecinales fortalecidas busca precisamente romper esa lógica, generando mecanismos que obliguen a los políticos a rendir cuentas directamente ante los ciudadanos en lugar de ante sus jefes partidarios. "Si la Carta Orgánica termina siendo una porquería y termina estando mal escrita, a los que le va a joder la vida es a nosotros como vecinos, no a los políticos que la escribieron", advirtió Villalba al explicar por qué considera imprescindible un proceso de reforma amplio, participativo y sin apuros.