lunes 09 de febrero de 2026 - Edición Nº361

El Bardo de Siempre | 9 feb 2026

¡SE PICÓ!

Tensión y cuarto intermedio en el Consejo de Planeamiento: el proyecto de CAPSA enfrenta una montaña de cuestionamientos técnicos y vecinales

14:49 |En una reunión que arrancó con polémica, los miembros del CPM firmaron un acta que dio paso a un cuarto intermedio en el tratamiento del ambicioso proyecto empresarial de la concesionaria del centro de esquí. Los pormenores de una jornada que dejó más interrogantes que certezas.


Por: Bache3000

La reunión para tratar nuevos parámetros de planeamiento en el cerro Catedral terminó en un clima explosivo. Alrededor de las diez y media de la mañana de este lunes comenzaron a llegar funcionarios, concejales, juntas vecinales y expertos en ingeniería, arquitectura y cámaras empresariales, además del representante de Catedral Alta Patagonia. Todos miembros consultivos con voz en la reunión. 

Cinco o seis efectivos de la Policía de Río Negro custodiaban la puerta mientras el subsecretario de Planeamiento del Municipio, Alfredo Allen, hacía las veces de portero y filtraba a los vecinos que querían ingresar, pero que no estaban en la lista de invitados. La pregunta directa a cada uno: ¿quiénes son?, ¿son miembros consultivos? "Periodistas de Bache3000", dijimos y pudimos pasar sin problemas, pero otros vecinos quedaron afuera hasta que algunos concejales intercedieron y finalmente la secretaría de Planeamiento Territorial y referente del Ejecutivo que apoya el proyecto empresarial, Sofía Maggi, autorizó el ingreso. 

El calor apretaba y sobrevolaba en la atmósfera un aire de tensión. Ventiladores a pleno, gente mayor en las sillas, dirigentes de distintas juntas vecinales, representantes de colegios profesionales y una pregunta flotando en el aire: ¿por qué no se había elegido un espacio más grande para una discusión de esta envergadura?. El abogado Mauro Lezcano, del Departamento Ejecutivo del intendente Walter Cortés, moderó la reunión junto a Maggi. 

(Acta firmada a mano. Miembros consultivos avalaron el cuarto intermedio)

Al principio, el clima fue de expectativa más que de confrontación. Carlos Beros, vocero de CAPSA, planteó la posición de la empresa: todos los papeles estaban en regla, el proyecto podía avanzar. Desde el municipio, la narrativa era similar. Pero las grietas empezaron a aparecer cuando los vecinos que finalmente habían logrado entrar comenzaron a hacer las preguntas que nadie del Ejecutivo parecía dispuesto a responder con precisión.

Llamó poderosamente la atención que no había ningun funcionario de la cúpula del Ejecutivo, como, por ejemplo, la asesora letrada de la municipalidad, Yanina Sánchez, ni Martín "Mike" Domínguez, el abogado personal, y con cargo municipal, del intendente Walter Cortés. Tampoco presente en la sala. 

Los primeros cuestionamientos llegaron cuando los miembros consultivo señalaron si Beros debía volver a hacer la presentación completa del proyecto o no. Desde el último cuarto intermedio había pasado casi un año y medio. Es así que los concejales, la representante del Colegio de Arquitectos y otros miembros plantearon que era necesario reponer el contexto, que la gente que ahora estaba en la sala no había escuchado la presentación original. Beros y el municipio se negaron. El moderador Lezcano intentaba cortar cada exposición que se extendía más de lo previsto (5 minutos) lo que calentaba aún más el ambiente de la reunión.

(Concejales y representante del Colegio de Arquitectos)

Pero quien tomó el centro de la escena fue Julieta Wallace. La concejal opositora marcó el ritmo de los cuestionamientos técnicos y terminó siendo la artífice del cuarto intermedio que finalmente se decretó. Por su parte, el histórico agrimensor Julio Posse planteó algo que dejó helado al auditorio: había buscado la mensura del Cerro Catedral, la había pedido formalmente, y no se le había otorgado. No existía, al menos no en los registros oficiales accesibles. Sin mensura no hay proyecto, es la regla básica de cualquier desarrollo inmobiliario o concesión territorial. Lezcano, en su rol, intentó cortar su exposición a los cinco minutos, pero la gente estaba entusiasmada, quería escuchar más. Ese intento de acelerar la discusión generó otro malestar visible.

La concejal de Juntos Somos Rìo Negro, Laura Totoneli, que había mantenido el suspenso sobre su posición, planteó esas dudas en voz alta: "queremos que el Estado haga lo que le corresponde en infraestructura, pero todavía no tenemos respuestas sobre cuestiones básicas". Facundo Villalba también intervino para cuestionar y preguntar a la sala qué dejaba realmente este proyecto a Bariloche en términos de desarrollo.

Luego, disparó: "ya que al intendnete le gusta tanto los referéndum, ¿por qué no le pregunta al pueblo qué quiere con el Cerro Catedral? y ahí vemos cómo le va."

A pesar de la incomodidad en el recinto, la reunión avanzaba. Pero hubo un punto de quiebre llegó cuando la concejal del PRO, Samanta Echenique, revoleó el micrófono cual poncho y tomó la palabra para acusar a los vecinos de "tribuneros": "Me parece que esta actitud tribunera no suma, me parece genial que el pueblo se comprometa pero que traiga ideas". La edil, desde una posición que muchos en la sala sintieron como alejada de la realidad del debate, calificó de espectáculo lo que para los vecinos y profesionales era una legítima expresión de preocupación ciudadana. La sala reaccionó y se pasó a una confrontación abierta.

Por su parte, el presidente del Concejo Municipal, Gerardo Del Río, tomó el micrófono y expresó: "estamos acá, tratando de llevar adelnte un proceso que está estipulado y que tiene que continuar. Acá no hay nada definido, y es parte de lo que tiene que transitar este proyecto, para que llegue al concejo y es ahí en donde se va a apobar o no, y ahi se va a saber si se cuenta con el acompañamiento de elos ediles que representan a los distintos espacios". "Acá no hay un proceso definitivo, se está escuchando todo lo que están diciendo", afirmó. Luego, visisblemente molesto, pidió que se escuche a todas las voces.

(Tensión en la previa a la reunión llevada a cabo en el Alto de Bariloche)

Luego de más cruces entre los referentes del Ejecutivo municipal y los miembros consultivos del CPM que se oponen al proyecto de CAPSA, Lezcano agarró el micrófono y expresó lo que nadie esperaba en ese momento: "Bueno, les agradezco a todos su presencia, damos por finalizada la reunión". Frase que generó revuelo porque el corte del diálogo fue intempestivo ya que aún quedaban miembros consultivos que estaban anotados en la lista de oradores. 

Las cámaras de comercio, hoteleros y turismo se habían mantenido en un prudente silencio. Cuando en un momento del debate les cedieron la palabra, dijeron que venían a escuchar. Pero luego de que el moderador se levantó de la mesa, Martín Lago, presidente de la Asociación Empresaria Hotelera Gastronómica Bariloche, se dirigió a Maggi que era la única funcionaria del Ejecutivo que se había quedado en la mesa, mientras los delegados municipales Mauricio Hernández (Lago Moreno) y Gastón Muñíz (Catedral) le pedían que se levante y Maggi se resistió. 

En ese momento, Lago le planteó a la secretaria de planeamiento territorial la contradicción central del proceso: "¿cómo querés que nos posicionemos a favor o en contra de algo que vos mismo dijiste que está en construcción?. Primero termínenlo y después damos nuestra posición". Fue un golpe directo a la lógica con la que el municipio estaba manejando la consulta. Si el propio gobierno reconocía que el proyecto seguía en elaboración, por qué presionaba para avanzar con una aprobación que debía basarse en documentación completa

Finalmente, después de más de horas de discusión inconclusa, los miembros consultivos que no abandoron la reunión decidieron firmar un acta para que la reunión entre nuevamente a un cuarto intermedio. Para la oposición al proyecto fue un triunfo táctico. Habían frenado el avance en un contexto donde el Ejecutivo municipal no estaba con su plana mayor, donde la empresa no podía responder las objeciones técnicas básicas, donde prácticamente todos los colegios profesionales presentes cuestionaban no la inversión en sí sino la forma en que se estaba planteando. Solo Echenique, los funcionarios oficialistas y la propia CAPSA defendían el esquema actual. Del otro lado, agrimensores, arquitectos, ingenieros, vecinos y la mayoría de los concejales pedían respuestas que no llegaban.

La reunión dejó más preguntas que certezas. Sin mensura verificable del cerro, sin el segundo informe ambiental, el proyecto de CAPSA enfrentó una montaña de cuestionamientos que no pudo sortear. El cuarto intermedio es apenas una pausa en una batalla legal y discursiva que recién empieza y que define no solo el futuro de Cerro Catedral sino la relación entre el gobierno municipal, los privados y la comunidad barilochense. Falta definir cuándo se continuará con la reunión.

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