Por: Bache3000
El ingreso sur de Bariloche volvió a convertirse este lunes en una postal infernal. Una densa columna de humo negro se levantó desde el vertedero municipal durante la tarde, tiñendo el cielo y llenando de alarma a los vecinos que, hartos de la repetición del problema, no dudaron en comunicarse con Bache3000 para denunciar que el basural se había prendido fuego otra vez.
Los primeros llamados llegaron a la redacción cuando el humo ya había comenzado a invadir barrios como El Pilar I y II, y Dos Valles. Los testimonios de los residentes describen una situación angustiante: el aire irrespirable, las ventanas cerradas en pleno verano y, lo más inquietante, el sonido de explosiones provenientes del vertedero que resuenan hasta el interior de sus viviendas. "Se escuchan los estallidos de la basura quemándose", relataron vecinos que prefieren mantener sus identidades en reserva por temor a represalias.
El viento actúa como un fuelle natural que aviva las llamas y transporta el humo tóxico directamente hacia las zonas residenciales. La visibilidad en la Ruta 40, a la altura del ingreso sur, quedó seriamente comprometida, generando riesgo para los conductores que circulan por la zona.
Tras los reiterados llamados de emergencia, se activó el protocolo municipal de respuesta. Personal del área ambiental del municipio se hizo presente con maquinaria pesada, aguateros y efectivos de Protección Civil. Sin embargo, las condiciones meteorológicas complican el trabajo de contención y las autoridades aún no han podido determinar el origen del foco ígneo.

Para los vecinos del sector, este episodio no es una novedad sino una constante que refleja la falta de gestión integral de los residuos urbanos. La acumulación de basura en condiciones precarias, sumada a la ausencia de medidas preventivas efectivas, convierte al vertedero en una bomba de tiempo que estalla periódicamente, siempre con las mismas víctimas: las familias que viven cerca y que deben soportar el humo, las explosiones y el abandono.
Mientras el fuego sigue activo y el humo continúa desplazándose hacia los barrios, la pregunta que resuena entre los damnificados es hasta cuándo deberán esperar una solución definitiva a un problema que amenaza su salud y su calidad de vida.