Por: Bache3000
Con la discusión sobre la reforma de la Carta Orgánica cada vez más cerca, el intendente Walter Cortés precisó los tiempos del proceso y definió cuál será su eje de batalla: no tanto el contenido de la reforma sino la metodología para llevarla adelante. "Yo no le tengo miedo a eso. Yo le tendría miedo a la burocracia", sentenció en diálogo con Bache3000.
Según detalló el jefe comunal, la convocatoria a elecciones de convencionales constituyentes se realizará en mayo, con votación prevista para septiembre. "Después van a ser tres, cuatro meses de trabajo de la comisión", agregó, proyectando que la nueva Carta Orgánica podría estar lista hacia fines de 2026 o principios de 2027.
El cronograma confirma lo que ya se anticipaba: el debate constitucional atravesará todo el año electoral y se convertirá en uno de los ejes centrales de la discusión política local. Pero Cortés dejó en claro que su preocupación no pasa por los contenidos que se debatan sino por cómo se debatan.
Para ilustrar su visión sobre lo que considera el principal riesgo del proceso, el intendente apeló a una metáfora cargada de dramatismo. Imaginó una situación donde una madre sufre un problema cardíaco de vida o muerte y llega al hospital en busca de atención urgente.
"Usted llega al hospital y le dicen: '¿Obra social?'. 'Eh, bueno, sí, yo tengo OSPE, O no sé qué.' 'Ah, no, tiene que ir al otro consultorio'", comenzó a relatar. "Y tu mamá: 'Hijo, atendeme'. Cuando llegás allá, te dicen: 'Ah, muy bien, ¿cuál es el último aporte hecho? Eh, bueno, busco entre los papeles y todo así—'. Atendeme a mi mamá, que se está muriendo", completó, simulando la desesperación de quien ve cómo los trámites administrativos ponen en riesgo una vida.
La conclusión fue contundente: "Bueno, esto es más o menos parecido". Para Cortés, el paralelismo es claro: mientras la ciudad necesita decisiones urgentes para resolver problemas concretos, la burocracia legislativa genera demoras que terminan perjudicando a quienes más necesitan.
El diagnóstico del intendente sobre el funcionamiento del Concejo Deliberante es lapidario y ya lo había expresado al referirse al conflicto con los ediles opositores. "Yo lo que noto es que no hay responsabilidad política, no hay responsabilidad social, y en eso yo creo que se mezcla la política y está mal", sostuvo.
Según su visión, cuando el debate político se antepone a la necesidad de resolver problemas concretos, el resultado es la parálisis. "Cuando todo se tiñe de politiquería, él dice una cosa, yo digo otra y vos decís otra, pero nos levantamos al calorcito de nuestra casa, porque tenemos un buen sueldo. Mientras tanto, el hombre que necesita, producto de nuestras acciones, está en la calle, somos unos infames infelices, ignorantes", disparó sin filtro.
Esta postura revela cuál será su planteo de cara al debate constituyente: una Carta Orgánica que agilice la toma de decisiones, reduzca los tiempos de deliberación y limite lo que él considera "asambleísmo" improductivo. "A mí el asambleísmo mucho no me gustó. Si no, fíjese cómo es el concejo. El asambleísmo siempre trae problemas", sentenció.
Pese a las críticas, Cortés aclaró que no pretende eliminar los mecanismos de representación democrática sino hacerlos más eficientes. Su objetivo declarado es "el esquema dinámico, sin quitarle representación a la democracia, pero que la democracia le sirva a la gente, no que se burle de la gente".
El intendente aspira a que la reforma de la Carta Orgánica salga "consensuada", aunque dejó en claro que el consenso no puede implicar demoras interminables ni trámites que paralicen la gestión. "Ojalá la Carta Orgánica salga consensuada, no en el esquema burocrático, sí en el esquema dinámico", insistió.
Esta tensión entre representación y eficiencia será uno de los nudos del debate. Mientras Cortés plantea que el exceso de controles institucionales genera parálisis, sectores de la oposición ya han advertido que una Carta Orgánica diseñada para "agilizar" podría terminar concentrando poder en el Ejecutivo y debilitando el rol del Concejo como órgano de control.
Al ser consultado sobre una eventual reelección en 2027, Cortés prefirió no adelantar definiciones pero sí subrayó que su prioridad actual está puesta en la reforma institucional. "Hoy yo estoy más involucrado en lo que tengo que hacer por la ciudad, y estoy enfocado en la Carta Orgánica, porque es el alma de la ciudad", afirmó.
Para el intendente, este proceso es más importante que cualquier cálculo electoral de corto plazo. "Con esto estaría hecho. Dirá el tiempo, no sé, un año antes de mi mandato, diré si sigo o no sigo", agregó, dejando la puerta abierta pero condicionando cualquier decisión futura al resultado del debate constitucional.
La caracterización de la Carta Orgánica como "el alma de la ciudad" revela la importancia que Cortés le asigna al proceso. En su visión, lo que está en juego no es solo un conjunto de normas institucionales sino la posibilidad de transformar estructuralmente la forma en que Bariloche se gobierna a sí misma.
El desafío será lograr que esa transformación cuente con consenso social y político suficiente como para legitimarse, sin que la búsqueda de "dinamismo" termine siendo percibida como un intento de concentración de poder. Los próximos meses, con la campaña electoral de convencionales como telón de fondo, serán clave para definir qué modelo de ciudad terminará plasmándose en la nueva Carta Orgánica.