Por: Bache3000
Entre el 7 y el 10 de febrero, una delegación oficial de la Municipalidad de San Carlos de Bariloche estuvo en el Cementerio General de Santiago de Chile. El intendente Walter Cortés encabezó la comitiva que trabajó en confirmar la ubicación de la sepultura de Carlos Wiederhold y en reunir la documentación necesaria para iniciar el proceso de repatriación de sus restos. No es un trámite menor: implica exhumación, reducción, traslado entre dos países, familias dispersas en tres ciudades, normativas internacionales. Pero el Municipio insiste en que vale la pena.
Carlos Wiederhold Piwonka nació en Osorno el 9 de julio de 1867. Sus padres eran alemanes que habían llegado durante la colonización de Valdivia, Osorno y Llanquihue. Estudió en el Instituto Alemán de Osorno y luego en Alemania, donde se tituló como arquitecto. En 1893 volvió a Chile. En 1894 se instaló en Puerto Montt y fundó una compañía de importación y distribución de productos europeos. Al año siguiente, en 1895, decidió cruzar.
Tenía treinta y ocho años cuando llegó al Nahuel Huapi. Desembarcó de su vapor "El Cóndor" y abrió un almacén que primero se llamó "La Alemana" y después "San Carlos". Estaba en lo que hoy es la esquina de Quaglia y Costanera. Ahí vendía mercadería traída de Europa, compraba productos ganaderos, armaba el circuito. La ruta comercial funcionaba: lo que venía de Chile iba para Argentina, lo que salía de Argentina pasaba por Chile. En 1900 dejó el negocio en manos de su socio Federico Hube. Dos años más tarde, el 3 de mayo de 1902, el gobierno argentino fundó oficialmente San Carlos de Bariloche. El nombre venía del almacén de Wiederhold. Bariloche venía del mapudungun: "Vuriloche", gente de detrás de la montaña.

Wiederhold volvió a Chile después de cerrar sus operaciones en Argentina. Fue cónsul del Imperio Alemán en Puerto Montt. Se casó con Francisca Erberth y luego con Emilia Glein. No tuvo hijos. Se mudó a Santiago. Murió ahí el 29 de julio de 1935, a los sesenta y ocho años, diagnosticado con leucemia. Desde entonces sus restos están en el Cementerio General.
La comitiva municipal se reunió con autoridades del cementerio y obtuvo información sobre lo que hace falta para traer los restos: los familiares radicados en Chile son los únicos que pueden autorizar el trámite. El Municipio contactó también a familiares que viven en Bariloche, Mendoza y Chile para coordinar la documentación. Dicen que en las próximas semanas se formalizará la solicitud.
Cortés impulsa el proyecto como parte de una iniciativa para recuperar la identidad histórica de la ciudad. En el Cementerio Municipal ya se construye un mausoleo destinado a recibir los restos cuando se concrete el traslado. También se está restaurando el almacén de la esquina de Quaglia y Costanera, con la idea de abrirlo al turismo y convertirlo en un espacio de difusión de la historia local.
El proceso es largo. Requiere articulación con las familias, cumplimiento de normativas internacionales, gestión entre dos países. Desde el Municipio señalan que se trata de un paso en la recuperación de parte de la historia fundacional de Bariloche, vinculada a los procesos migratorios y económicos que dieron forma a la ciudad. Como si traer esos restos pudiera cerrar algo que quedó abierto hace noventa años.
