sábado 14 de febrero de 2026 - Edición Nº366

Sólo el vecino salva al vecino | 12 feb 2026

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Tu indemnización en 12 cuotas, un banco de horas, y otros regalos de la reforma laboral

El Senado acaba de aprobar la reforma laboral más grande en décadas. Todavía falta que Diputados la vote, pero si sale, acá te explicamos todo lo que cambiaría en tu vida laboral. Spoiler: tu contrato de trabajo va a ser más "dinámico" que tus ganas de laburar un lunes. Informate bien y sacá tus propias conclusiones sin intermediarios.


Por: Bache3000

La madrugada del jueves el Senado le regaló a Milei una de sus victorias más importantes: 42 votos a favor, 30 en contra, y la reforma laboral que promete revolucionar el mundo del trabajo argentino dio el primer paso para convertirse en ley. Atención: todavía falta que Diputados la apruebe, algo que el Gobierno quiere hacer antes del 27 de febrero, pero si prospera, esto es lo que cambia. Mientras afuera del Congreso volaban piedras y gases lacrimógenos, adentro los senadores hacían historia. O al menos eso dicen. Porque después de 16 horas de debate y más concesiones que un negociador de rehenes, finalmente salió la media sanción. Ahora la pelota pasa a Diputados, que debería tratarla antes del 27 de febrero si todo sale como el Gobierno planea. Y recién ahí, si se aprueba, todos estos cambios van a ser ley.

Para los que festejan esta reforma como si fuera un gol de Messi en un Mundial, acá va el manual de instrucciones de lo que podría venir. Punto por punto, sin vueltas, para que sepas exactamente qué te esperaría si Diputados le da luz verde y tu jefe entra mañana a la oficina con una sonrisa sospechosamente amplia.

Empecemos por lo más jugoso: las indemnizaciones en cuotas. Esa plata que soñabas cobrar si algún día te echaban sin causa ahora va a calcularse de manera distinta. Antes se tomaba todo lo que ganabas habitualmente. Ahora quedarían afuera el aguinaldo, las vacaciones, los premios y cualquier cosa que no sea tu sueldo básico mensual. En criollo: menos guita en el sobre final. Pero tranquilo, porque las empresas grandes podrían pagarte en hasta seis cuotas y las pymes en doce. Sí, leíste bien, tu indemnización en cuotas, como si fuera un electrodoméstico. La buena noticia es que tu ex empleador no va a tener que vender el auto para pagarte todo junto. La mala es que vos vas a estar seis meses o un año esperando que te depositen mientras tanto buscás otro laburo.

Y hablando de buscar laburo, preparate porque ahora existiría algo llamado "salario dinámico". Suena moderno, ¿no? Es básicamente que tu sueldo podría variar según tu "mérito personal" o tu productividad. Tu jefe podría decidir pagarte más o menos dependiendo de cuánto le caés bien ese mes o cuánto rendiste. Claro que esto puede acordarse en convenios colectivos, pero también podría decidirlo directamente el empleador. Es como trabajar a comisión pero sin que te lo digan. Y encima podrían pagarte en dólares si querés, lo cual está buenísimo hasta que te des cuenta de que el día que necesites pesos para pagar el alquiler vas a tener que ir corriendo a la cueva, y vas a quedar preso de la negociación.

Pero esperá que hay más. ¿Te acordás de la ultraactividad de los convenios colectivos? Esa cosa que hacía que cuando se vencía un acuerdo entre sindicato y empresa las condiciones se mantuvieran hasta que firmaran uno nuevo. Bueno, olvidate. Ahora cuando se vence un convenio, se vence. Punto. Las condiciones laborales desaparecerían hasta que firmen el próximo acuerdo. Si tu sindicato y la empresa no se ponen de acuerdo rápido, volverías a la ley general de trabajo, que es bastante más genérica que las conquistas que habían logrado los gremios en cada sector.

Y ya que estamos con los sindicatos, hablemos de las huelgas limitadas. Porque resulta que ahora habría un montón de actividades nuevas consideradas "esenciales" que no podrían parar más del 25 por ciento de su servicio. Antes eran salud, agua, luz, gas y control aéreo. Ahora se sumarían telecomunicaciones, aeronáutica, comercio, puertos, aduanas, migraciones y educación. Básicamente si trabajás en cualquiera de esos rubros y querés hacer paro, vas a tener que garantizar que el 75 por ciento del servicio siga funcionando. Es como hacer huelga pero trabajando casi todo el día.

Ahora viene la parte que te va a encantar si sos fan de la flexibilidad laboral: el banco de horas. ¿De qué se trata? Simple. Trabajarías más horas un día y después las compensarías con tiempo libre otro día. Suena lindo hasta que te das cuenta de que probablemente trabajes más horas cuando la empresa lo necesite y te den el franco cuando a ellos les convenga. Pero hey, es flexible, ¿no? La idea es que no te paguen horas extras sino que te las compensen con descanso. Obviamente dentro de ciertos límites legales, pero sabemos cómo funcionan los límites cuando hay presión laboral de por medio.

Para los que recién entran al mundo del trabajo, hay noticias sobre los aportes patronales reducidos. El período de prueba sería más largo y las empresas que contraten gente nueva pagarían menos aportes patronales. Solo un ocho por ciento, incluyendo un tres por ciento que iría a un nuevo Fondo de Indemnizaciones. Eso sí, para acceder a este beneficio el trabajador tiene que cumplir con algunas condiciones: no haber tenido trabajo registrado antes del 10 de diciembre de 2025, haber sido monotributista o haber sido empleado público. Básicamente están incentivando que te contraten pagando menos cargas sociales, lo cual en teoría debería generar más empleo. En la práctica, ya veremos.

Y si pensabas que enfermarte iba a seguir siendo igual, tenés que saber que las licencias por enfermedad también cambiarían. Si te enfermás o te accidentás por tu propia culpa haciendo algo riesgoso, vas a cobrar el 75 por ciento de tu sueldo en lugar del cien por ciento. Y las licencias por enfermedades crónicas solo se renovarían si pasaron más de dos años entre un episodio y otro. Porque aparentemente si te enfermás muy seguido de lo mismo, el problema sos vos.

Otro punto picante: los convenios por empresa ahora podrían prevalecer sobre los convenios de actividad. Esto significa que tu empleador podría negociar condiciones específicas para su empresa que reemplacen las que había acordado el sindicato para toda la actividad. En teoría esto permite adaptar las condiciones a la realidad de cada empresa. En la práctica, significa que si trabajás en una empresa chica con poco poder de negociación, probablemente termines con peores condiciones que las que tenía todo el sector.

Los juicios laborales también tienen novedades con los acuerdos definitivos. Los acuerdos que firmes con tu empleador ante un juez o autoridad laboral, una vez homologados, no se podrían reabrir. Es decir, si aceptaste un arreglo y lo firmaste, no podrías volver a reclamar después. La idea es terminar con la "industria del juicio" que según el Gobierno existía. Para algunos esto es ponerle un límite a los abusos. Para otros es quitarle una herramienta al trabajador para defenderse.

Y para cerrar con broche de oro, la reforma también crea un Programa de Promoción del Empleo Registrado que básicamente es un blanqueo laboral. Si tenés empleados en negro, podés blanquearlos y se te borran las sanciones, las deudas y hasta las acciones penales. Es como un reseteo total para el que venía haciendo las cosas mal. La teoría dice que esto va a incentivar que se registre a los trabajadores. La realidad dirá si funciona o si es solo un premio para los que estaban evadiendo.

Todo esto, claro, con el objetivo declarado de crear más empleo, reducir la litigiosidad y modernizar las relaciones laborales. Pero ojo: todavía no es ley. El Gobierno festeja la media sanción como si hubiera ganado el Mundial. Los sindicatos marcharon y se cagaron a palos con la policía. La CGT dice que es un desastre. Los empresarios aplauden. Y vos, laburante del montón, estás en el medio tratando de entender si esto te beneficiaría o te complicaría la vida.

Lo que es seguro es que el mundo del trabajo en Argentina podría estar cambiando. Para bien o para mal, depende de a quién le preguntes. Si creés que había que flexibilizar todo, que los sindicatos tenían demasiado poder y que el sistema anterior era un desastre que espantaba inversiones, entonces esto podría ser tu momento de gloria. Si por el contrario pensás que estas reformas son un ataque a derechos conquistados y que van a precarizar el empleo, entonces preparate para lo que podría venir.

La pelota ahora está en Diputados. Ahí se va a definir si este proyecto se convierte en ley tal cual o si le hacen algún retoque más. Puede que salga, puede que no, puede que lo modifiquen. Pero lo que ya está claro es que el debate no es económico solamente. Es político, es ideológico, es sobre qué modelo de país queremos. Y mientras tanto, vos y tu recibo de sueldo van a estar en el centro de la escena, esperando a ver qué pasa.

Bienvenido al futuro del trabajo argentino. O al menos, al futuro posible. Que sea lo que Diputados (y el mercado) quieran.

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