miércoles 18 de febrero de 2026 - Edición Nº370

Yo no lo voté | 18 feb 2026

"Primero soy peronista": Cortés reivindicó su identidad política, criticó al partido y explicó por qué Milei hace lo que el PJ no pudo

09:38 |El intendente se definió como peronista desde los 15 años pero acusó al partido de cerrado y burocrático. Reveló que lo echaron varias veces por defender a Miguel Pichetto y explicó que el PUL agrupa a "peronistas desencantados". Sobre Milei, reconoció que "algunas cosas que hace, a los peronistas les hubiese gustado hacer" pero advirtió que "los cambios drásticos los pagan los más débiles".


Por: Bache3000

En uno de los tramos más personales de la entrevista con Bache3000, el intendente Walter Cortés se explayó sobre su identidad política, su relación con el peronismo y su lectura del momento nacional. "Primero soy peronista", afirmó sin titubeos, antes de desplegar una crítica feroz al funcionamiento actual del partido al que dice pertenecer.

La respuesta llegó cuando se le preguntó sobre su posicionamiento frente a un eventual armado electoral de Axel Kicillof para 2027. Cortés no esquivó la consulta pero tampoco se entusiasmó con el escenario planteado. En cambio, eligió hacer un recorrido histórico por su militancia y explicar por qué, pese a seguir considerándose peronista, no se siente representado por la conducción actual del partido.

"Tuve algunos percances en el peronismo, me echaron varias veces por pensar distinto. ¿Mire, por qué me echaron? ¿Sabe por qué me echaron? Por defender a Miguel Pichetto, que vaya de vicegobernador. Yo quería que fuera Miguel Pichetto. Termina siendo Weretilneck, ¿no? Las cosas de la vida", relató, recordando viejas internas que marcaron su trayectoria.

El episodio es revelador: Cortés no fue expulsado por traicionar al peronismo sino por disentir con decisiones de la conducción partidaria. En su narrativa, él representa un peronismo herético, castigado por una estructura que no tolera voces disidentes. "Me formé por muchas cosas del peronismo. No yo no vengo del peronismo de la avivada", aclaró, diferenciándose de lo que considera la degeneración oportunista del movimiento.

El vínculo con el peronismo, según contó, tiene raíces familiares profundas. "Tiene una cuestión muy sentida con mi vieja, Perón y todas esas cosas", deslizó, sugiriendo que su identidad política no es estratégica sino afectiva, construida en la infancia y mantenida a lo largo de décadas.

El peronismo "burocrático" que expulsa

La crítica más dura de Cortés apuntó al funcionamiento interno del partido. "El problema del peronismo es que ha ido, no se bancó el debate. No se lo bancó al debate. Entonces cerraron al peronismo. Cada tanto hay que hacer... para poder participar, hay que tener un ADN del abuelo, de la madre, que sido tanta burocracia que no puede presentar una lista", denunció.

Según su diagnóstico, el peronismo se convirtió en una estructura endogámica donde solo pueden participar quienes cumplen requisitos formales absurdos, diseñados para preservar el poder de las conducciones establecidas. "Más fácil ganar con otra lista que no sea el peronismo", concluyó, explicando por qué terminó armando el PUL (Partido Unión y Libertad) como alternativa.

Consultado sobre dónde irían los votos de los peronistas desencantados, Cortés fue directo: "Y bueno, eso fue el PUL. El PUL es eso, son peronistas desencantados. Vamos a decir la verdad". La caracterización es significativa: no son ex peronistas sino peronistas que siguen siéndolo pero que no encuentran lugar en el partido formal.

Uno de los pasajes más sorprendentes de la entrevista llegó cuando Cortés analizó la gestión de Javier Milei. Lejos de adoptar una postura confrontativa, el intendente reconoció puntos de contacto entre el programa libertario y aspiraciones históricas del peronismo.

"A nivel nacional, algunas cosas que hace Milei, a los peronistas le hubiese gustado hacer, nada más que no lo podían hacer", afirmó, entre risas que parecían reconocer la ironía de la situación. La frase implica que ciertas reformas estructurales —desregulación, ajuste fiscal, reducción del Estado— eran necesarias pero el peronismo nunca pudo implementarlas por sus propias ataduras corporativas y electorales.

Sin embargo, Cortés no dejó de marcar distancia con el estilo y las consecuencias de las políticas de Milei. "Después, a mí me da una cosa de que sea todo tan brusco, tan... los cambios tan drásticos, que bueno, eso lo paga alguien y yo creo que lo pagan los más débiles", advirtió, apelando a la sensibilidad social que supuestamente define al peronismo.

Para el intendente, la diferencia entre un gobierno peronista y uno libertario no debería estar en los objetivos —ambos podrían buscar eficiencia, reducir gasto improductivo, modernizar el Estado— sino en el ritmo y en quién soporta los costos de la transición. "Hay que equilibrar. La política es el arte de poder hacer, de que todo sea posible y que la gente esté feliz. Es el fin de esto", definió.

Los "tres o cuatro sectores" que no son peronistas

Al ser consultado sobre si coincide con el peronismo actual, Cortés fue contundente: "Si usted me dice si yo coincido con este peronismo nefasto, que a veces tienen tres o cuatro sectores, acá le digo que esos no son peronistas".

La descalificación es total. No se trata de diferencias programáticas o tácticas sino de una impugnación más profunda: quienes hoy conducen el peronismo no merecen ese nombre. "No le voy a poner calificativo porque no existe, pero digo, peronismo es el tipo que abre, el tipo que habla, el tipo que discute, no el tipo que confronta siempre. El tipo que confronta siempre no consigue nada", explicó.

En esa caracterización está la clave de su disputa con el partido: Cortés reivindica un peronismo dialoguista, pragmático, capaz de trabajar con el oficialismo provincial (Weretilneck) e incluso de reconocer aciertos en un gobierno libertario (Milei). El peronismo que él critica es el que prioriza la confrontación ideológica y la pureza doctrinaria por sobre los resultados concretos.

Para ilustrar que su peronismo no es un barniz electoral reciente, Cortés compartió una anécdota de sus 15 años, cuando era secretario de la Juventud Peronista en El Hoyo, un pueblo pequeño del interior chubutense. La historia que relató tiene todos los elementos de la épica militante: reuniones clandestinas durante la dictadura, debates políticos hasta la medianoche, la desconfianza ante un comisario que quería sumarse.

"Hacíamos reuniones los viernes en la casa de un compañero, que era el jefe de estación del Trochita. Comíamos un puchero y hablábamos de política, que venía el cambio, que teníamos que armarnos compañeros", recordó con nostalgia. La palabra "compañero", según aclaró, tiene para él una carga afectiva particular: "Ya para mí la palabra compañero es algo muy familiar".

La anécdota del comisario que finalmente resultó ser peronista y terminó de concejal en Ñorquinco cierra el relato con una moraleja: el peronismo de entonces era inclusivo, capaz de sumar incluso a figuras impensadas. "Un tipo muy pintoresco, viste, pero era peronista. De verdad que era peronista. No, no le creíamos nosotros", contó entre risas.

Ese peronismo juvenil, militante, territorial, contrasta radicalmente con el que Cortés describe hoy: burocrático, cerrado, expulsivo. La nostalgia que transpira al recordar aquellos años es también un reproche al presente.

¿Kicillof 2027?

Volviendo a la pregunta inicial sobre Axel Kicillof y las elecciones de 2027, Cortés prefirió no comprometerse. No descartó apoyar una candidatura peronista pero dejó en claro que su prioridad actual es Bariloche, no la política nacional.

"Yo creo que hay que abrir el peronismo, hay que empezar a trabajar con los jóvenes y yo creo que hay que aprovechar los oficialismos para el peronismo", planteó, volviendo sobre su idea central: el peronismo no debería buscar la confrontación permanente sino aprovechar las oportunidades de gestión cuando las tiene.

Por ahora, la apuesta de Cortés pasa por consolidar el PUL como espacio de peronistas sin partido, alineado con el gobierno provincial de Weretilneck y dispuesto a dialogar incluso con sectores que el peronismo tradicional considera enemigos. Si esa estrategia lo llevará o no a respaldar una candidatura presidencial peronista en 2027 es, por ahora, una incógnita que él mismo parece no haber resuelto.

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