Por: Bache3000
Ariel Rivero volvió a poner sobre la mesa una de las deudas más antiguas del Estado provincial: las condiciones de trabajo y los salarios de los policías y penitenciarios de Río Negro. El presidente de Primero Río Negro le pidió al gobernador Alberto Weretilneck y a las autoridades del Ministerio de Seguridad que mantengan abiertos los canales de diálogo y analicen en profundidad la crisis que atraviesa el personal de seguridad, antes de que la situación derive en consecuencias más graves.
"Vengo sosteniendo hace tiempo que es necesario producir un cambio profundo en el fortalecimiento de la institución policial en la provincia", afirmó Rivero, y apuntó tanto a la incorporación de tecnología y equipamiento como, sobre todo, al respeto por la dignidad de los agentes.
El dirigente fue contundente al describir la realidad salarial: el monto del básico que figura en el recibo de sueldo es, en sus palabras, "irrisorio". El grueso de los ingresos policiales se sostiene con adicionales en negro, y aun así buena parte de ese dinero se va en alquiler o en cubrir las necesidades más elementales de la familia. Para llegar a fin de mes, muchos agentes recurren a trabajos extra y jornadas extendidas que los desgastan física y mentalmente.
Para Rivero, esa situación no es solo un problema individual de cada policía: es una amenaza directa a la calidad del servicio de seguridad que recibe toda la ciudadanía. "De la misma forma que nos preocupa la educación de nuestros hijos o el cuidado de la salud, debemos preocuparnos por que nuestra seguridad esté a cargo de personas formadas, capacitadas y que trabajen en condiciones dignas", subrayó, y remarcó que un agente cuya mayor preocupación es pagar el alquiler no puede enfocarse plenamente en su tarea.