Por: Bache3000
El vertedero municipal volvió a ser el centro de una conversación que la ciudad necesita desde hace tiempo. Esta semana, en el Hotel Inacayal, la Fundación IMPACTA convocó a funcionarios, legisladores, concejales y representantes de organizaciones con un objetivo claro: empezar a construir acuerdos reales sobre uno de los problemas ambientales más urgentes de Bariloche. El encuentro no ocurre en el vacío: se da en un momento en que la discusión sobre el vertedero está más caliente que nunca en la arena institucional.
Por parte del Municipio asistieron Carina Ondarcuhu, al frente de la Secretaría de Gestión Estratégica y Modernización; Mike Domínguez, asesor del intendente Walter Cortés; y Victoria Najda, directora de Comunicación y Gobierno Abierto. El encuentro también reunió a figuras de distintos espacios políticos: la legisladora provincial María Laura Frei, la defensora del Pueblo Mariana Minuth, el concejal Tomás Hercigonja, los concejales de la oposición Julieta Wallace, Juan Pablo Ferrari y Facundo Villalba, y el equipo de la legisladora provincial Marcela Abdala. La presencia cruzada de oficialismo y oposición le dio al encuentro un carácter que no es habitual en la política local.
El contexto de fondo es significativo. Cortés viene impulsando una sesión extraordinaria del Concejo para aprobar el pliego de llamado a licitación del vertedero, pero desde el cuerpo deliberante hay resistencias: la concejal Natalia Almonacid, entre otros, sostuvo que una problemática de esta complejidad no puede resolverse en extraordinarias y que merece un tratamiento en comisión. La tensión entre la urgencia que plantea el Ejecutivo y la cautela que reclama parte de la oposición es precisamente el clima en el que se inscribe este tipo de espacios de diálogo.

A eso se suma otro dato que no puede ignorarse: durante la audiencia pública del presupuesto 2026, varios oradores cuestionaron que el proyecto enviado al Concejo casi no contempla partidas específicas para la remediación del vertedero, pese a que el tema fue una promesa central de la campaña de Cortés. La propia Defensoría del Pueblo advirtió la ausencia de fondos concretos para cumplir con la ordenanza 3349-CM-22, que ordena el cierre y remediación del predio, y reclamó que se incorporen recursos para separación en origen, recolección diferenciada y apoyo a las cooperativas de recicladores.
La Fundación IMPACTA, nacida en 2024 con el foco puesto en ciudades patagónicas sostenibles, presentó durante el encuentro el trabajo que viene desarrollando en torno al vertedero, al que define como uno de los principales desafíos estructurales de Bariloche. En la apertura se marcó con claridad la necesidad de pasar de los diagnósticos —que sobran— a esquemas de colaboración concretos entre el Ejecutivo, el Concejo Deliberante, la academia y la sociedad civil. El vertedero, junto con el agua y el transporte, integra lo que desde estos espacios se define como la agenda ambiental prioritaria de la ciudad.
Bariloche lleva más de cuarenta años acumulando residuos sin tratamiento adecuado en un predio que fue declarado uno de los cincuenta mayores basurales del mundo. Que oficialismo y oposición compartan mesa en torno a ese problema no es un dato menor. El desafío ahora es que ese diálogo derive en algo más que una foto institucional, en una ciudad que tiene ordenanzas incumplidas, presupuestos sin partidas y una licitación trabada esperando en el Concejo.