Por: Bache3000
Raúl Martiniau, arquitecto barilochense, presentó un documento de análisis institucional en el que advierte sobre los riesgos de avanzar en una modificación prematura de la Carta Orgánica Municipal, la norma fundamental que regula la vida democrática de la ciudad desde 1986.
El texto recuerda que la primera Convención Constituyente se celebró el 21 de noviembre de 1986, cuando Bariloche aún dependía de leyes provinciales y no contaba con plena autonomía. Aquella instancia marcó el inicio de una nueva etapa institucional, con el Concejo y su presidente, Edgardo Gagliardi, asumiendo como primer intendente en el marco de un sistema de gobierno colegiado. La Carta Orgánica que surgió de ese proceso estableció la obligación de convocar a una revisión cada veinte años. La segunda Convención, realizada en 2007, ya implicó un recorte de ese plazo. Hoy, se plantea hacerlo nuevamente.
Para Martiniau, la propuesta de reducir el número de concejales es el punto más delicado del debate. Sostiene que esa medida contradice directamente el artículo 1 de la Carta Orgánica, que garantiza la forma representativa, democrática y republicana de gobierno. "Menos concejales no significan menos burocracia, sino menor participación y mayor concentración de poder", advierte, e insiste en que mantener la proporcionalidad por habitante es la única forma de asegurar que los barrios tengan voz real en el órgano deliberativo.
El arquitecto también plantea una propuesta concreta de descentralización: la creación de Delegaciones con Juntas de Participación elegidas por voto directo, con competencias en mantenimiento de espacios públicos, control de obras menores y promoción cultural. Un modelo que, según el documento, se vuelve indispensable en una ciudad cuya extensión territorial supera incluso a la de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
La conclusión del análisis es contundente: cualquier reforma de la Carta Orgánica debe estar guiada por criterios institucionales y no por coyunturas partidarias. De lo contrario, advierte Martiniau, se corre el riesgo de vaciar de contenido el instrumento que sostiene la autonomía y la gobernabilidad de Bariloche.