Por: Bache3000
Un guardaparque del Parque Nacional Nahuel Huapi fue mordido por dos perros sueltos mientras cumplía funciones de control y protección de visitantes en el sector de Pichi Traful. El hecho ocurrió durante el fin de semana, cuando el trabajador intervino para resguardar a turistas que se encontraban en el lugar, entre los que había numerosos niños. Tras el ataque, el empleado recibió atención médica y se labraron las actuaciones administrativas correspondientes.
El episodio reavivó una discusión que se repite cada temporada estival en torno al ingreso de mascotas a los parques nacionales, una práctica que no solo está expresamente prohibida por la normativa vigente sino que, como quedó demostrado este fin de semana, puede derivar en situaciones de riesgo real para quienes trabajan y visitan estas áreas. La Intendencia del Parque expresó su preocupación ante la reiteración de estos incidentes y advirtió que reforzará los controles para prevenir nuevos episodios durante la temporada.

El ataque al guardaparque no fue el único incidente registrado durante esa jornada. En distintos sectores del parque se detectaron ingresos irregulares de mascotas que generaron situaciones de riesgo para la fauna silvestre autóctona. La situación más grave en ese sentido ocurrió en Puerto Blest, donde se constató el ingreso de perros a madrigueras de huillín, una especie nativa que habita las riberas de los cuerpos de agua de la región y cuya presencia es especialmente sensible a las perturbaciones externas.
La prohibición está regulada por la Administración de Parques Nacionales mediante la Resolución HD Nº 59/13, que establece el reglamento para la tenencia de perros, gatos y otras mascotas en áreas protegidas nacionales, y que contempla como única excepción el ingreso de perros guía para personas con discapacidad o perros lazarillos para personas no videntes. Sin embargo, la reiteración de estos episodios pone de manifiesto que una parte significativa de los visitantes desconoce o ignora deliberadamente esta regulación.

Las razones detrás de esta prohibición son múltiples y tienen que ver tanto con la protección de los ecosistemas como con la seguridad de los visitantes y el personal. La presencia de animales domésticos dentro del parque puede alterar significativamente el comportamiento de la fauna silvestre, interrumpir procesos naturales de alimentación o reproducción y favorecer la transmisión de enfermedades a especies nativas que no tienen defensas desarrolladas frente a ciertos agentes patógenos.
Además de los daños al entorno natural, ingresar con mascotas implica exponer a los propios animales a situaciones de riesgo que sus dueños suelen subestimar. Los senderos y rutas del parque presentan condiciones que pueden derivar en accidentes, y la interacción con fauna silvestre puede generar situaciones de agresividad que resulten peligrosas tanto para la mascota como para las personas que la acompañan o se encuentran en las cercanías.

Las infracciones detectadas durante el fin de semana ya fueron formalizadas mediante las vías administrativas habituales, y las autoridades advirtieron que continuarán aplicando las sanciones previstas por la normativa vigente. Desde la Intendencia del PNNH convocaron a la comunidad y a los visitantes a asumir la responsabilidad que implica el disfrute de las áreas naturales protegidas, destacando que cuidar el parque es una tarea colectiva que exige respetar las reglas que permiten preservar estos espacios para las generaciones futuras.