Por: Bache3000
Hay tangos que buscan deslumbrar y hay tangos que simplemente dicen. Orillando el Riachuelo, el espectáculo protagonizado por Sofía Salomé Miloni y Juan Cruz López Valiente, pertenece claramente al segundo grupo.
El encuentro entre estos dos artistas propone un recorrido por el arrabal y todo lo que circula por él: el amor que llega y se pierde, el desamparo, la amistad, la felicidad cuando aparece y la vida tal como viene, sin filtros ni grandilocuencia.
El repertorio dialoga con el tango desde su raíz más popular. No hay pretensión de brillo ni de virtuosismo exhibicionista. Las canciones caminan despacio, como quien vuelve a casa al final del día, construyendo un clima íntimo, casi de sobremesa, donde el género recupera su esencia original: una forma de contar la vida.
Miloni y López Valiente se presentan desde un lugar honesto, el de dos trabajadores de la música que ponen el cuerpo y la sensibilidad al servicio de historias que le pertenecen a todos. Historias dichas desde quienes sienten, trabajan y cantan.
Orillando el Riachuelo es, en definitiva, un gesto simple: dos artistas, dos voces, un repertorio que no busca épica sino verdad.
