Por: Bache3000
Con bombos, banderas y la determinación de quienes saben que lo que defienden es estratégico para el país, trabajadoras y trabajadores del Centro Atómico Bariloche se movilizaron este jueves por las calles internas del predio en una nueva jornada de protesta contra lo que califican como un "vaciamiento sistemático" de la Comisión Nacional de Energía Atómica.
La columna, encabezada por los gremios ATE CNEA, la Asociación de Técnicos de la CNEA, la Asociación de Profesionales y ATE CONICET junto a la comunidad del Instituto Balseiro, recorrió los distintos edificios del complejo y se detuvo de manera simbólica frente a la sede del Proyecto CAREM —el reactor nuclear de diseño argentino— para visibilizar el impacto concreto que el ajuste está teniendo sobre uno de los proyectos más emblemáticos del desarrollo tecnológico nacional.
Durante la movilización se leyó una carta abierta dirigida a las autoridades de la CNEA, encabezadas por el ingeniero Martín Porro, y a la Secretaría de Asuntos Nucleares, a cargo de Federico Ramos Nápoli. El documento no deja margen para la interpretación: la planta de personal cayó de 3.336 trabajadores en septiembre de 2025 a 3.205 en febrero de 2026, más de cien puestos perdidos en apenas meses. "Cada salida es conocimiento estratégico que se pierde", advierten los trabajadores en el texto. "Eso es vaciamiento."
Pero los números no terminan ahí. Trescientos cuarenta y dos trabajadores sostienen sus funciones bajo contratos trimestrales, en una precariedad que, según la asamblea, "disciplina, desgasta y debilita áreas clave". A eso se suman los becarios, quienes realizan tareas científicas, tecnológicas y operativas esenciales sin reconocimiento salarial acorde, y fueron excluidos del bono de 50.000 pesos otorgado en la última paritaria, una situación que los trabajadores califican de "discriminación inadmisible". Y como telón de fondo, una realidad que atraviesa a todas las regionales del país —Pilcaniyeu, Centro, Cuyo, Lima, Trelew y Salta— donde el recorte presupuestario está paralizando proyectos, equipos y equipos humanos formados durante décadas.
"Hay trabajadoras y trabajadores cobrando por debajo de la canasta básica", señala la carta, y la asamblea es contundente al calificar esta situación: "Esto no es un error técnico ni un problema administrativo. Es una decisión política."
Lo que más alarma a los trabajadores es la ausencia de un horizonte. No existe un plan nuclear público, no hay metas declaradas ni financiamiento garantizado para los proyectos en curso. El desfinanciamiento del CAREM —reactor en el que Argentina invirtió décadas de desarrollo científico propio— es leído como la señal más elocuente del rumbo que está tomando el sector.
Frente a este escenario, la asamblea exige la apertura de paritarias sectoriales propias, una recomposición salarial urgente, la renovación de los 342 contratados, la normalización operativa en todas las regionales y, fundamentalmente, la presentación pública de un plan nuclear con metas, plazos y financiamiento concreto. También reclaman una solución efectiva al funcionamiento de la obra social del organismo.
"La CNEA pertenece al pueblo argentino", concluye la carta. "Fue construida durante décadas por generaciones de trabajadores y trabajadoras comprometidos con el desarrollo soberano del país. Sin trabajadores no hay desarrollo nuclear. Sin salarios dignos no hay ciencia. Sin planificación no hay soberanía."
La asamblea exige una reunión urgente con las autoridades nacionales con respuestas concretas y compromisos verificables.