Por: Bache3000
Con un arco negro que rezaba "Welcome Riders" y más de ciento cincuenta motos estacionadas frente a la arquitectura característica del Centro Cívico, arrancó este jueves la décima edición del encuentro Harley Davidson en Bariloche. Una cifra que sus organizadores celebran con orgullo: diez años convocando a unos doscientos motociclistas que llegan desde Chile, Brasil, Uruguay, Paraguay y Bolivia para recorrer juntos las mejores rutas de la Patagonia.
Sergio y Marcelo, referentes del encuentro, recibieron a Bache3000 en el predio donde los participantes comenzaban a acreditarse. "Vienen muchos amigos, aproximadamente unas doscientas personas, ciento cincuenta o ciento ochenta motos, como todos los años a finales de febrero", explicó Sergio. Para Marcelo, la marca de los diez años es más que un número: "Ya hace diez años que se viene realizando con mucho esfuerzo. Fuimos haciendo amigos a lo largo de todos estos años, y eso es lo más lindo de todo."
El cronograma de este jueves contempló la acreditación en el Centro Cívico hasta las diecisiete horas, la distribución en distintos hoteles de la ciudad y una cena inaugural desde las diecinueve horas en un local privado en el kilómetro uno. Desde el viernes, las motos podrán verse estacionadas frente al Antares, y las actividades se intensifican con recorridos por los puntos turísticos más destacados de la región, asados y corderos patagónicos incluidos.

Cuando se les preguntó por los prejuicios que a veces rodean a los grupos de motociclistas, Sergio fue contundente y arrancó algunas carcajadas: "Fomentamos la camaradería, la buena onda, contamos anécdotas, disfrutamos de andar en moto, lo que se debería. No somos malos, somos carmelitas descalzas." Marcelo completó la idea con humor: "Pero no nos hagan enojar."
La hermandad que genera la marca también quedó en evidencia en el testimonio de Loreto Farías, visitante llegada desde Santiago en una Indian —"Nosotros somos Indian, no Harley", aclaró entre risas— que ya el año pasado participó del encuentro y este año volvió, trayendo además a una amiga. "Hay mucha buena onda, buena hermandad. Vine por eso, para reencontrarme con amigos que hice el año pasado", contó. El viaje desde Chile les llevó quince días, incluyendo el recorrido por el sur chileno antes de cruzar la cordillera.
Entre los recuerdos que el encuentro arrastra en sus diez ediciones, Marcelo mencionó a Papo, músico y motoquero mítico cuya moto fue traída a Bariloche hace cuatro años y cuyo hijo participó del evento. "Era un genio y nuestro ídolo. Lo recordamos siempre, porque estuvo en muchos encuentros de Harley Davidson."
El encuentro se extiende hasta el domingo, con tiempo —y Bariloche— como compañeros de ruta.
