Por: Bache3000
La sesión de apertura del año legislativo 2026 del Concejo Deliberante de Bariloche derivó en un profundo debate. Luego de que funcionarios municipales agredieran físicamente a vecinos durante el acto en el Gimnasio Municipal N°5, cuatro concejales se negaron a sesionar y exigieron medidas concretas antes de continuar. El debate que siguió fue extenso, tenso y, en varios momentos, al borde del quiebre.
La concejal Julieta Wallace fue quien marcó la cancha con mayor dureza desde el inicio. Relató haber visto personalmente la agresión: "El chofer del intendente, que tiene una resolución, la 686, le pegó una piña. Está filmado y yo lo vi. Yo tenía a mi hija en brazos". Para la edil, la condición para volver a sentarse era concreta: "De mínima, que se deje sin efecto la resolución 686 que designa al funcionario que acaba de ser identificado como golpeador. Yo no me siento otra vez hasta que eso no se deje sin efecto". Costa Brutten también señaló directamente al Ejecutivo: "Esto es una patota. Lo digo y me hago responsable y lo voy a ratificar en la justicia".
El concejal Costa Brutten pidió la suspensión de la sesión y advirtió sobre las consecuencias de no actuar: "Si nosotros como concejales no tomamos una determinación frente a eso, pasamos a una situación en donde la agresión política y la agresión física van a ser parte de nuestra institución". Costa Brutten fue quien, durante el propio acto matutino, le planteó al intendente que lo responsabilizaba personalmente por lo ocurrido. Ante el Concejo, pidió disculpas públicas: "Yo le pido disculpas a los barilocheenses, porque la verdad siento que no merecemos lo que está pasando".
La concejal Roxana Ferreyra apuntó contra el dispositivo que rodeó el gimnasio y contra la presencia de lo que describió como grupos organizados. "El gimnasio número cinco estaba rodeado de policías, le pedían documentos, preguntaban a dónde iban, abrían los bolsos. ¿Adónde se vio que en democracia pase una cosa así?", cuestionó. También se solidarizó con Wallace: "Había un cartel dirigido a la concejal con su foto. Eso es maltrato institucional y violencia de género". Sobre el episodio general, fue categórica: "Lo que vimos hoy fue una vergüenza y un maltrato a la institución de este Consejo Municipal".
El concejal Facundo Villalba fue quien describió con mayor detalle lo ocurrido en el momento de la agresión. "Veo, tal como está el registro fílmico, funcionarios del gobierno municipal, delegados municipales, el chofer de Walter Cortés, haciéndole una ronda y pegándole en el piso, en la espalda, en la nuca a este chico. Un poquito más cerca del ojo y lo dejaba en un coma", relató. Villalba también fue interpelado en el lugar por uno de los delegados: "Se me pone enfrente con la cara acá como diciéndome: vamos a pelear, vamos a pelear. Quería generar violencia, que nosotros respondiéramos". Para el edil, el mensaje del episodio fue político: "Hoy vimos al verdadero Cortés".
Frente a esta postura, los concejales Juan Pablo Ferrari y Samantha Echeñique también repudiaron los hechos pero tomaron una posición diferente respecto a la continuidad de la sesión. Ferrari argumentó que había proyectos con fecha límite que no podían postergarse, en particular dos licitaciones del Emprotur que debían aprobarse antes del 1° de abril. "Yo no podría ir a un cuarto intermedio si no se sigue sesionando hasta no tener una respuesta del Emprotur", explicó. Al mismo tiempo, fue Ferrari quien propuso derivar todo lo actuado al Tribunal de Cuentas, moción que fue recogida por el resto del cuerpo como el principal mecanismo para definir el destino de los funcionarios identificados en los videos.
Echeñique repudió los hechos pero incorporó una reflexión más amplia sobre el clima institucional: "Las cosas se nos van de las manos porque estamos un poco alterados. El tono de discurso, la adjetivación del otro constante, ponerle en boca del otro cosas que no dice, todo eso también es violencia". Aun así, fue clara respecto al episodio puntual: "Esta persona no se merece que lo golpeen. La conducta es la de los violentos, no la de las víctimas".
Desde el bloque oficialista, el repudio también fue unánime. El presidente del Concejo, Gerardo del Río, repudió los hechos y pidió disculpas en nombre del cuerpo. En la misma línea se expresaron el concejal Tomás Hercingonja y la concejal Mary Coronado, quienes también condenaron lo ocurrido y pidieron disculpas a la ciudadanía por los episodios de violencia que tiñeron la apertura del año legislativo. El concejal Lucas Pérez amplió la mirada: "Estamos viviendo un momento en el país donde está de moda la crueldad, agredir, confrontar. Si no ponemos un freno y no marcamos la cancha, somos tan culpables o responsables de todo lo que sucede".
Tras más de una hora de debate el cuerpo votó un cuarto intermedio. Sin embargo, al momento de retomar la sesión, Costa Brutten, Villalba, Wallace y Ferreyra mantuvieron su postura y no volvieron a sentarse en la mesa deliberativa. El resto del Concejo sesionó igual, trabajó sobre las decisiones institucionales más urgentes y luego cerró la sesión. La propuesta de Ferrari de que todo pase al Tribunal de Cuentas quedó como el mecanismo formal para determinar qué medidas se toman con los funcionarios sindicados como agresores.