Por: Bache3000
El primer día de inscripción para el Registro de Demanda de Lote Social dejó una imagen precisa en calle 24 de Septiembre: una cuadra y media de vecinos esperando turno frente al Instituto Municipal de Tierras y Viviendas para el Hábitat Social (IMTVHS). La convocatoria forma parte del proceso previo a un sorteo de terrenos previsto para los próximos meses, en el que apenas 520 lotes estarán disponibles para una demanda registrada de unas 6 mil personas.
La edición de este año trajo una novedad en el reglamento que amplió el universo de postulantes: por primera vez, personas solteras y sin hijos están habilitadas para inscribirse, un sector que hasta ahora quedaba excluido del programa. El único requisito esencial, tanto para este grupo como para el resto, es no tener ninguna propiedad registrada a su nombre. Por esto, la ilusión por conseguir un terreno social crece minuto a minuto, como quedó refleajado en los testimonios de los vecinos que llegaron temprano a la dependencia municipal.
Angie llegó con su hija mayor de 19 años y esperó desde la apertura. "Esperemos que se pueda lograr tener el terrenito, que es lo que más se aspira", dijo. Otro vecino, Martín, también madrugó pero tenía sus expectativas en perspectiva: "Estamos desde las 8 con mi hermano. Para algo de tanta magnitud tendría que haber reforzado la atención, pero es la municipalidad, qué se le va a hacer".

Jesica vino sola porque su mamá no pudo acompañarla. "Estamos alquilando y necesitamos una casa, en mi familia somos tres", explicó con brevedad. Roxana, en cambio, carga con seis años de espera y lleva a su familia entera en la misma casa de sus padres. "Soy mamá soltera, ya me vengo anotando hace seis años. Somos seis en la casa de mis padres, pero bueno, expectativas altas", señaló.
Joana llegó con su bebé en brazos y reconoció que la magnitud de la fila la sorprendió. "Nunca imaginé que iba a ver tanta gente, pero sí, hay necesidad. Vivimos con mi esposo y allegados en una casa, imposible pagar un alquiler, sobre todo que no aceptan hijos ni mascotas. Somos nacidos y criados acá", contó. La imposibilidad de acceder al mercado de alquileres privado se repitió como denominador común entre quienes esperaban turno.
Algunos vecinos llegaron con historias más largas y más amargas. Marcelo viene de años de gestiones sin resultado y guarda en la memoria el derrumbe de la barda del Ñireco. "Me correspondía la vivienda del IPPV hace años. Cuando pasó lo de la barda nos dijeron que nos iban a dar una casa, que nos tocaban las viviendas. Quedamos afuera porque hubo acomodo político, donde el señor Cascón acomodó mucha gente y metieron gente puntera", relató.
David, donante renal con carnet de discapacidad, vive en Esandi en una casa construida en el patio de sus padres y llegó con toda la ilusión. Mariela, que alquila y tiene un hijo con discapacidad, pidió además que el proceso se modernice: "Esto debería hacerse de forma online. La gente acá con bebé, ancianos... hay una necesidad extrema. Esperemos que sea legítimo", dijo.
El testimonio más extenso y más cargado de urgencia fue el de Antonia, inscripta en el registro hace catorce años. "Alquilo y mi sueldo se me va solamente en alquiler y no me alcanza. Antes del mes tengo la heladera ya vacía. Trabajamos solamente para pagar el alquiler. No quiero que me den gratis, Dios me da fuerza para poder seguir trabajando y poder disfrutar lo poco que me queda de vida. Puse la fe y la confianza en este intendente, sabemos que es una buena persona", expresó, en referencia a Walter Cortés, quien según ella prometió hacer lo imposible para dar terrenos a quienes alquilan.
La fila de este lunes en calle 24 de Septiembre no fue solo una imagen de paciencia y organización vecinal; fue también el retrato de una ciudad donde el acceso a la tierra sigue siendo, para miles de familias, una promesa postergada.