Por: Bache3000
La situación golpea de lleno a dos grupos muy distintos. Por un lado, turistas que visitaron Bariloche y que al momento de regresar se encuentran con que su vuelo fue cancelado y reprogramado sin ningún tipo de asistencia económica de la compañía: la aerolínea les informa la nueva fecha y les indica que, de ahí en adelante, deben solventar los gastos por su cuenta.
Algunos de ellos ya no cuentan con dinero suficiente para costear días adicionales de alojamiento y comida en la ciudad. Por otro lado, residentes barilochenses, muchos de ellos jóvenes que viajan a Buenos Aires para iniciar el ciclo lectivo y deben presentarse presencialmente en fechas fijas para inscribirse en sus carreras universitarias, se ven impedidos de cumplir con esos plazos.
Este jueves a la mañana la situación se repitió. Uno de los vuelos programados para las 10 horas dejó a aproximadamente 70 personas sin poder embarcar, según reportaron testigos presenciales que se comunicaron con este medio. Son tres días consecutivos de cancelaciones para muchos de los pasajeros afectados, algunos de los cuales recibieron esta semana el correo de Flybondi comunicando la baja del vuelo FO5241 con destino a Buenos Aires con la escueta justificación de "razones operativas".
En el aeropuerto, la cara visible de la crisis son los propios empleados locales de Flybondi, un grupo de cinco o seis trabajadores barilochenses que se ven obligados a enfrentar directamente la bronca de los pasajeros sin contar con herramientas para resolver la situación. Quienes observan el conflicto de cerca destacan que estos trabajadores hacen lo posible por contener a la gente, pero que la responsabilidad es de la empresa y no de sus operarios locales.