Por: Bache3000
Cuando las cuadrillas municipales llegaron a uno de los puntos más afectados por la inundación de esta madrugada, encontraron uno de los hallazgos más insólitos de la noche: una heladera estaba tapando el pluvial y bloqueando el canal de drenaje. El electrodoméstico, que alguien había descartado en la vía pública, terminó arrastrado por el agua exactamente donde no debía estar, sumándose a la cadena de obstáculos que complicaron el trabajo de drenaje durante toda la madrugada.
El hallazgo se produjo en el marco del operativo de emergencia que la Municipalidad desplegó en las cuatro delegaciones —centro, sur, este y oeste— tras la tormenta del sábado por la noche, que dejó entre 45 y 50 milímetros de lluvia acumulada en pocas horas y generó inundaciones en calle La Habana, barrio Frutillar, barrio Arrayanes y barrio Nahuel Hue. Las cuadrillas trabajaron durante horas abriendo canales alternativos para descomprimir las zonas anegadas, pero el agua volvía a acumularse una y otra vez porque la basura arrastrada por la corriente tapaba cada canal apenas abierto.

Es en ese contexto que las autoridades municipales hacen un pedido concreto a los vecinos: no arrojar residuos en las cunetas. No pasto cortado, no ramas, no escombros, no colchones, no electrodomésticos. Esa es la colaboración que se les pide mientras la infraestructura definitiva no esté terminada. Porque cada cosa que queda suelta en la calle termina, con la primera lluvia fuerte, tapando los conductos pluviales existentes y los canales de emergencia que las cuadrillas abren en el momento. El trabajo se multiplica, el tiempo se pierde y el agua sigue subiendo. Una heladera no inunda una ciudad, pero puede inundar un barrio entero cuando el sistema ya está al límite.
Este domingo calle La Habana ya está completamente desagotada, el operativo continúa con tareas de limpieza en los puntos afectados y la situación está bajo control. El alerta amarilla por lluvias, sin embargo, sigue vigente para la región.
