Por: Bache3000
La vereda de la escuela Ramón Jiménez, en el barrio Lera de Bariloche, amaneció el sábado con un grupo de vecinos dispuestos a hacer lo que ningún organismo del Estado había resuelto en tiempo y forma: limpiar el pasto alto, los cardos y la maleza que se acumulaban sobre el frente del establecimiento educativo, justo donde los chicos pasan todos los días y donde también funciona un gimnasio con actividades deportivas.
La iniciativa surgió a partir de Joanna Mancilla, referente del barrio, quien venía trabajando en un proyecto más amplio de apoyo a vecinos con dificultades, en particular adultos mayores que ya no pueden hacerse cargo de sus veredas por limitaciones físicas o de edad. "Estamos programando trabajos de este tipo para los adultos mayores, algunos que por ahí no pueden ni cortar el pasto", explicó uno de los organizadores durante la jornada. La idea es armar un equipo vecinal que actúe de manera coordinada y sin depender exclusivamente de las áreas del municipio.

El detonante fue la situación puntual de la escuela Ramón Jiménez. Nadie cortaba el pasto de la vereda, las matas eran "tremendas", según describieron los propios vecinos, y cuando salieron a buscar responsables, se encontraron con una cadena de declinaciones: el Consejo de Educación dijo que no tenía personal disponible, el municipio respondió que el establecimiento es provincial y no les corresponde, y la provincia no envió a nadie. "En el fondo, todos los que nos dijeron eso cobran sueldo", señaló uno de los participantes, que también apuntó contra el gobernador: "Si somos ricos como provincia y no tenemos ni para medio litro de aceite para sostener el perímetro donde se educan nuestros futuros, es bastante triste el tema".
Con ese diagnóstico sobre la mesa, y sin esperar más respuestas institucionales, el grupo salió a trabajar. Adrián Riechert, Johnatan Riechert, Claudia Riquelme, Roxana Tejeda y Joanna Mancilla participaron de la jornada de limpieza. La tarea fue posible en gran medida gracias a la colaboración de José Alfredo Barrientos, quien aportó su desmalezadora y permitió que el trabajo fuera más eficiente y satisfactorio. También participó Sofía Volpe, docente de la escuela 201, cuya presencia reforzó el vínculo entre la comunidad educativa y el esfuerzo vecinal.

El municipio, por su parte, habría comprometido el envío de un camión para retirar el material cortado y apilado sobre la vereda. Los vecinos señalaron que el objetivo no es solo resolver una situación puntual sino instalar una práctica: hacer la limpieza previa al inicio de clases todos los años y que el espacio donde los chicos realizan sus actividades esté mínimamente ordenado. "No lo hacemos por el bronce", aclararon, "sino porque respaldamos la educación pública y queremos que los lugares donde están los chicos sean dignos".
La jornada también derivó en una reflexión más amplia sobre el rol ciudadano a la hora de votar y exigir. Uno de los organizadores planteó que muchos vecinos aplauden a sus representantes sin pedirles cuentas, y que con poco se pueden resolver muchos problemas: "Hay un trabajo mucho más profundo que tiene que ver con las cooperadoras escolares. No sé qué función están teniendo". El grupo dejó en claro que no busca absorber las responsabilidades del Estado sino presionar para que las asuma, mientras tanto trabaja, según dijeron ellos mismos, "no mateando".
