Por: Bache3000 // producción Martín Pargade
A una semana del 24 de marzo, las organizaciones de derechos humanos de Bariloche avanzan en la planificación de los actos por el cincuentenario del golpe cívico-militar que en 1976 instauró una de las dictaduras más sangrientas de la historia argentina. Germán Schwartz, referente de Hijos Bariloche, participó este lunes de un segundo encuentro de coordinación y describió una jornada que arrancará a las 10 de la mañana con la repintada de los pañuelos en la Plaza del Centro Cívico, continuará con el armado del kultrún y culminará con una marcha a partir de las 16 horas.
Schwartz señaló que el encuentro fue "bastante compañero" y que se trabaja en la elaboración de un documento único para la jornada, aunque aclaró que si no se logra consenso la alternativa será una radio abierta donde se escuchen "democráticamente todas las opiniones y todas las voces."
El referente de Hijos fue enfático al momento de contextualizar la conmemoración: "Son 50 años del golpe, tenemos que hacer memoria de todo lo que pasó y de todo lo que nos está pasando", dijo, y trazó una línea directa entre el plan económico de la dictadura y el del gobierno nacional actual. En ese marco, llamó a la movilización como una oportunidad que "no podemos perder" para expresar el malestar social en las calles.
Sobre los 30.000 detenidos desaparecidos, Schwartz amplió el marco histórico para incluir a los exiliados y asesinados, y recordó que el proceso represivo comenzó antes del golpe con la Triple A, la CNU y otros grupos paramilitares y parapoliciales. "La dictadura vino a parar esa lucha de clases que se daba con tanto poder en las organizaciones y en la sociedad", afirmó, y lamentó que la conciencia política que existía entonces hoy esté, en sus palabras, "como en la Edad de Piedra."
La parte más tensa de la entrevista llegó cuando Schwartz abordó el episodio del año pasado, cuando el municipio colocó vallas alrededor de la estatua del general Julio Argentino Roca en la Plaza de los Españoles y la marcha igualmente avanzó sobre ellas. "Toda la plaza gritó 'el pueblo unido jamás será vencido', se corrieron las vallas, hubo por ahí un forcejeo, pero no más que eso", recordó, y destacó que el monumento no fue vandalizado y quedó intacto al día siguiente.
Schwartz fue directo respecto a lo que planean hacer este año: "Tapamos a Roca porque no puede estar en la plaza el día de los Derechos Humanos un genocida en el medio", dijo, y advirtió que si vuelve a haber un vallado o una prohibición, quienes tomen esa decisión "tendrán que hacerse cargo políticamente." "Nosotros todos los años lo hicimos y pretendemos este año volver a hacerlo", remarcó, en lo que constituyó un mensaje directo a las autoridades municipales.
El referente de la agrupación cerró convocando a todos los que puedan sumarse a la marcha, al tiempo que reconoció que hay quienes no pueden asistir por razones laborales o familiares. "La marcha es multitudinaria", aseguró, y apeló a la conciencia de los funcionarios para que "dejen actuar al pueblo, dejen estar al pueblo manifestándose en armonía y en tranquilidad."