Por: Bache3000
Pasadas las 16 de ayer miércoles, y en medio del diluvio, María escuchó un estruendo desde adentro de su casa en la calle Foyel al 5602. Cuando se asomó a la ventana vio a Braian Traico junto a cuatro personas más que no conocía: habían llegado en una camioneta, roto el candado del portón y empezado a patear la puerta hasta abrirla a la fuerza. Una vez adentro la empujaron, le patearon los perros y le dijeron que no era su casa. Uno de ellos tenía un revólver en la mano. Se trata de un predio donde hay dos viviendas.
"Me amenazaron con que me iban a matar, vi a uno de ellos con un revólver en la mano", declaró la mujer ante la Comisaría 27, donde esa misma tarde radicó una exposición policial que quedó asentada a las 17:27 y a la que accedió Bache3000. En su relato ante los efectivos también consignó que los intrusos se llevaron un destornillador eléctrico, que dijeron que iban a cambiar la cerradura y que manifestaron su intención de quedarse en la propiedad.
María explicó que la situación tiene un trasfondo familiar y sucesorio. La propiedad perteneció a sus abuelos, quienes fallecieron y la dejaron a su madre, que también murió. El cincuenta por ciento de los derechos le corresponde a ella y el otro cincuenta a su hermano, quien habría vendido su parte a los ocupantes. "Mi hermano vendió sus derechos sucesorios y como él me odia me metió a estos gitanos", afirmó a este medio, refiriéndose a la familia Traico. También señaló que el inquilino que ocupaba la vivienda había rescindido el contrato con mutua conformidad el día 22 de ese mes y le había hecho entrega formal de las llaves, lo que a criterio de sus abogados le otorgaba posesión legítima de toda la propiedad hasta que la justicia resuelva la sucesión.
Esa posesión legítima, sin embargo, no fue suficiente para que la policía actuara. La vecina sostuvo que cuando llegaron los efectivos la situación dentro de la vivienda ya estaba consumada y que los ocupantes se negaron a retirarse. La mujer permanecía afuera de su propia casa mientras los intrusos cambiaban la cerradura por dentro, sin que ningún uniformado ordenara el desalojo.
María fue categórica sobre la peligrosidad de la situación. "Estoy preocupada porque son gente muy violenta y están armados y me han amenazado de muerte", sostuvo, y añadió que la preocupación no es solo suya sino de todo el vecindario. "Estamos todos los vecinos preocupados, nosotros en el barrio tenemos grupos de seguridad, esta gente lo que hace es cantar las casas para que entren a robar", describió, sugiriendo que la presencia de los Traico en la zona representaba una amenaza que excedía el conflicto puntual por su vivienda.
La respuesta policial fue uno de los puntos más cuestionados por la damnificada. Según relató, los efectivos no procedieron al desalojo de los ocupantes pese a que la intrusión era reciente y flagrante, y tampoco le recibieron una denuncia formal. "La policía no quiso sacarlos y no me tomaron la denuncia sino una exposición policial, me mandaron a Fiscalía", explicó. La distinción no es menor: una exposición policial es un mero registro de lo ocurrido sin efecto penal inmediato, mientras que una denuncia habilita la investigación de oficio. La mujer quedó entonces a cargo de llevar el caso por sus propios medios ante el Ministerio Público Fiscal.
María lleva cuarenta años viviendo en ese terreno, se crió allí, y el vínculo con la propiedad es tan histórico como el de su propia familia con el barrio. La disputa sucesoria que habilitó la entrada de los Traico es ahora el eje sobre el que girará la estrategia judicial, y la Fiscalía deberá determinar si la venta de derechos hereditarios realizada por el hermano puede traducirse en el ingreso violento a una propiedad donde otra coheredera reside y tiene posesión efectiva.