Por: Bache3000
El gobernador de Río Negro, Alberto Weretilneck, anunció este martes en Bariloche el cierre del Estado de Emergencia Ígnea que había sido declarado en noviembre de 2025, poniendo fin oficialmente a una temporada que, contra todos los pronósticos, concluyó con una reducción significativa de los daños causados por el fuego en toda la provincia. El acto reunió en la ciudad al intendente Walter Cortés, al intendente de Dina Huapi Hugo Cobarrubia, a los ministros de Seguridad y Justicia, Daniel Jara, y de Hacienda, Gabriel Sánchez, al jefe del SPLIF Bariloche Orlando Báez, y a legisladores y autoridades provinciales y municipales.
Los números de la temporada en la zona andina mostraron una diferencia contundente respecto al período anterior. En Bariloche y alrededores se registraron 92 intervenciones con apenas 9 hectáreas afectadas, frente a las 108 intervenciones y 91 hectáreas del ciclo previo, mientras que en El Bolsón hubo 25 intervenciones con 47 hectáreas comprometidas, consolidando una mejora sustancial tanto en la capacidad de respuesta como en el control efectivo del fuego. Las autoridades aclararon que, si bien finaliza la Emergencia Ígnea, todavía no se ha iniciado la temporada de quema.
El punto de partida de la temporada había sido especialmente adverso. Weretilneck recordó que la provincia llegó al verano tras el invierno más seco de los últimos 14 años y sin pronósticos de lluvias favorables, un escenario que hacía prever un ciclo de incendios de alto impacto. "Preveíamos un verano absolutamente crítico, pero hubo planificación, decisión y un trabajo muy fuerte en prevención que permitió evitar daños mayores", afirmó el gobernador.

Para Weretilneck, los resultados no son producto de la suerte ni de condiciones climáticas favorables, sino de una transformación estructural en la forma en que el Estado provincial aborda el problema del fuego. "Acá hubo un Estado que se anticipó, que invirtió y que trabajó en conjunto con la comunidad. Ese es el camino que estamos consolidando en Río Negro", señaló, subrayando la articulación entre el SPLIF, el Ministerio de Desarrollo Económico y Productivo, la Policía de Río Negro, Turismo, los bomberos voluntarios, los municipios, las fuerzas federales y el sector privado.
Por su parte, el ministro Carlos Banacloy, quien encabezó la estrategia desde el área productiva, puso en cifras el esfuerzo desplegado durante la temporada. La inversión total superó los 15.000 millones de pesos e incluyó la incorporación de tecnología orientada tanto a la detección temprana como al combate activo, entre ellos centros de monitoreo, sistemas satelitales, cámaras y herramientas desarrolladas dentro de la propia provincia. "Hoy Río Negro tiene un sistema mucho más preparado para prevenir y responder", indicó el funcionario.
Uno de los elementos que Banacloy destacó como decisión clave fue la incorporación de un medio aéreo pesado para el combate de incendios, una lección aprendida de temporadas anteriores en las que la falta de ese recurso había significado la diferencia entre contener y perder el control de focos. "En momentos críticos, contar con estos recursos hace la diferencia", explicó, en referencia a situaciones que en otros años derivaron en pérdidas territoriales significativas.
El cierre de la temporada sin grandes catástrofes ambientales tiene implicancias que van más allá de la política de incendios. En una provincia cuya economía depende en buena medida del turismo de naturaleza y de la producción agropecuaria, proteger el paisaje y los ecosistemas es también proteger el sustento de miles de familias. La provincia buscó consolidar con este anuncio un modelo de gestión que combine presencia territorial, inversión tecnológica y articulación interinstitucional como respuesta estructural frente a un fenómeno que, advierten los propios funcionarios, tenderá a volverse más exigente con el paso de los años.