Por: Bache3000
El último día del juicio oral por la causa Techo Digno tuvo un momento central: María Eugenia Martini, ex intendenta de Bariloche, tomó la palabra ante el tribunal y pronunció un alegato personal que mezcló emoción, reivindicación política y una defensa de su trayectoria. "Me cuesta hablar, es el último día del juicio, han sido jornadas largas", admitió antes de desarrollar su descargo ante los magistrados Romina Martini, Marcos Burgos y Víctor Gangarrosa, quienes deberán resolver su destino el lunes 30 de marzo.
La causa que llegó a juicio acusa a Martini y al ingeniero civil, Alfredo Milano, de defraudación contra la administración pública y peculado. Una acusación que, según las propias palabras de la ex jefa comunal, se extendió durante casi una década sin resolución. "Mi hijo iba a sala de 5 cuando arrancó la acusación de Techo Digno, hoy pasó a cuarto año del secundario", señaló para graficar la dimensión temporal de un proceso que ella misma calificó, en sintonía con sus abogados defensores, como "disparatado".

Martini construyó su alegato sobre una negación central y repetida: que jamás utilizó fondos públicos en beneficio propio ni ajeno. "Nunca toqué un solo peso de la administración pública", afirmó, y enumeró los cargos que ocupó a lo largo de su carrera —la intendencia, la concejalía, la Secretaría de Desarrollo Social, la diputación provincial— como evidencia de una vida pública sin enriquecimiento. "Nunca pudieron encontrar absolutamente nada porque no lo tengo", sostuvo.
La ex intendenta apeló también a su formación académica para reforzar su defensa. Martini es licenciada en trabajo social y realizó una maestría en políticas públicas, credenciales que presentó no como adorno curricular sino como argumento ético. "Creo justamente en eso, en que pude, por mi formación, tener herramientas para resolver los problemas que se suscitaban en una comunidad", explicó, y agregó que esa misma convicción la llevó a encontrar en la política "una gran vocación como herramienta de transformación de la realidad".
Uno de los ejes del alegato fue la cuestión de la transparencia en el manejo de los fondos. Martini insistió en que el dinero involucrado en los programas habitacionales "estuvo a vista de todos", y mencionó expresamente al Contralor y al Ministerio de Hacienda como organismos que tuvieron acceso a la información en todo momento. "De ninguna manera hubo ocultamiento de la información, todos estuvieron a la vista, inclusive con mi predecesor", afirmó.

Sobre los pagos a las empresas, que constituyen el núcleo de la acusación, Martini fue categórica. "De ninguna manera se pagó un solo peso de más a una empresa", dijo, y explicó que cada transferencia se realizó por certificado y con la firma del intendente de turno que avalaba la resolución correspondiente. "Nunca se certificó un solo peso de más", remarcó, en lo que fue su respuesta más directa a los cargos que pesan sobre ella.
El alegato incluyó también un reconocimiento a los funcionarios que trabajaron a sus órdenes durante su gestión. "Lo dijeron mis funcionarios, de los cuales estoy orgullosa", dijo Martini, en referencia a los testimonios que, según su lectura, avalaron su versión de los hechos. Reconoció que esa relación no estuvo exenta de tensiones —"con más distancia, con diferencia, con tensiones como las que tiene cualquier gobernante"— pero subrayó que nadie de su equipo recibió instrucciones de actuar de manera indebida.
El tribunal dará a conocer la sentencia el lunes 30 de marzo a las 8.30 de la mañana. Martini cerró sus palabras con una frase escueta que sintetizó todo lo anterior: "Ojalá se haga justicia".