Por: Bache3000
Ángel Marín salió de su domicilio en el barrio Rancho Grande el miércoles a las 19.30 horas para atender una emergencia en su rol de bombero y regresó dos horas después a una escena que no esperaba encontrar. La puerta había sido forzada, la ventana estaba rota y sus pertenencias habían desaparecido. "Me encontré con esa escena ahí en mi domicilio", describió el bombero en diálogo con Bache3000, quien debió dedicar el resto del día a reparar los daños y colocar rejas en su propia vivienda.
La secuencia del robo parece haber sido calculada. "Se ve que habrán visto que me fui, se mandaron", reflexionó el damnificado, quien reconoció no saber con exactitud cómo se desarrollaron los hechos pero sí que los delincuentes aprovecharon las dos horas que estuvo afuera de su vivienda para entrar. El ingreso se produjo por la fuerza, y la violación del espacio íntimo resultó tan impactante como la pérdida material en sí misma.
Tras constatar el robo, Ángel llamó a la policía. Los efectivos se presentaron en el domicilio, verificaron que no había ningún sospechoso en el lugar y le informaron que circularían por el barrio, aunque el vecino no ocultó su escepticismo ante esa respuesta. "Indignado de la falta de seguridad hoy en día y la cantidad de gente que anda robando, aprovechando situaciones de que la gente se va de la casa e ingresan a cualquier lugar", expresó con fastidio.
Entre lo robado estaba su equipo fotográfico profesional, una Canon EOS 7D con lentes que incluyen un Sigma 70-300mm y un Yongnuo 35mm, cuyo costo de reposición hoy supera los dos millones de pesos. Para Marín, sin embargo, el peso de esa pérdida va mucho más allá del dinero. "Es un equipo que yo tengo hace 10 años, con el cual laburo y tengo uno de los ingresos en mi vida", explicó, y agregó que la fotografía es uno de los oficios que más ama entre los varios que aprendió a lo largo de su vida.
La situación adquiere una dimensión particular porque Marín no se había ausentado por placer sino para cumplir con su deber como bombero en una intervención de emergencia, lo que combinó la indignación con una profunda sensación de desamparo. El trabajo de reparación que debió encarar al regresar fue extenso y agotador. "Me esforzaron la puerta, me rompieron la ventana y estuve arreglando y hasta poniendo rejas", relató, y reconoció que instalar esas protecciones resultó en sí mismo doloroso porque, según sus palabras, "toda mi vida viví en paz ahí, en ese mismo lugar."
Recuperar la cámara es hoy la prioridad urgente del vecino, ya que significaría recuperar su principal fuente de trabajo. El equipo fotográfico es perfectamente identificable y quien tenga información sobre su paradero puede comunicarse al número 2944531364.
"Indignado, adolorido", así se definió Ángel al resumir su estado tras el episodio, un hombre que dedicó décadas a aprender oficios, a servir a su comunidad como bombero y a construir con esfuerzo un trabajo que ama, y que en dos horas de ausencia vio cómo ese esfuerzo era arrebatado de su propio hogar.
