Por: Bache3000 // producción Martín Pargade
La historia tiene un antecedente directo: Calfuquir fue presidente de la junta vecinal hasta que asumió como funcionario municipal. Desde ese cargo, apoyó y firmó los avales de una lista que no logró cumplir con los requisitos formales para competir en las elecciones internas. Costa Brutten le señaló en el acto que esa firma es ilegal para un funcionario público, y que la lista avalada por Calfuquir terminó perdiendo la elección.
Este sábado, la nueva comisión —encabezada por la presidenta electa Nataly Mansilla Pérez— esperaba en la puerta de la sede desde las 15 horas para recibir las llaves. Calfuquir no apareció a tiempo. Costa Brutten, que acompañaba a los vecinos en carácter de concejal, había dejado constancia antes de su llegada de que el lugar estaba en condiciones de abandono, con basura y heces de animales, y anticipó que de no concretarse la entrega presentaría una denuncia penal contra contra el funcionario que retenía ilegalmente el espacio.
Cuando Calfuquir finalmente llegó, la situación escaló de inmediato. Lo primero que hizo fue increparle a Costa Brutten que no tenía ningún derecho a estar ahí, que los asuntos vecinales no eran su incumbencia. El concejal —cuya primera función es precisamente representar a los vecinos en el territorio— no respondió al argumento y en cambio apuntó al estado en que Calfuquir entregaba el lugar: heces de perro en el pasillo, el espacio sucio, muebles tirados y adornos navideños abandonados.
"¿Esto entregás? ¿No te da vergüenza?", le dijo Costa Brutten mientras recorría las instalaciones. Calfuquir acusó al concejal de meter política en la vecinal, amenazó con una denuncia judicial y rechazó haber firmado avales de una lista siendo funcionario público, algo que la normativa le prohíbe expresamente y que había sido denunciado por los vecinos.

En medio del cruce, Calfuquir le espetó al concejal que no tuviera miedo de ser "metido en un chusmerío, porque es como las mujeres". El comentario fue dicho frente a numerosas mujeres presentes en el lugar. No fue el primero: antes, en el mismo intercambio, ya le había dicho a Costa Brutten que era "poco hombre". Costa Brutten lo confrontó: "Acabás de decir algo misógino y muy grave. Pedile disculpas a las mujeres presentes". Calfuquir se negó, redobló la apuesta y lo repitió: "Sí, como las minas".
"Sos un misógino", respondió el concejal.
A pesar del clima, la entrega finalmente se concretó. Calfuquir cedió las llaves a Mansilla Pérez y se retiró de la sede. La nueva comisión recibió únicamente el libro de actas: según denunciaron las integrantes ante la cámara, el libro de tesorería, los balances y el resto de la documentación contable no fueron entregados. "No veníamos a esto, veníamos con tranquilidad a recibir la llave y los libros, que es de donde nosotros queremos comenzar a trabajar", dijo Mansilla Pérez.
"Sin los libros no podemos hacer nada", advirtió, y añadió que hay una vecina que estuvo presente en el momento en que se le entregó el cargo y que puede testificar que no se entregó nada más que el libro de actas. "La verdad que es una falta de respeto para todos los vecinos, porque queremos trabajar todos en conjunto y así no podemos avanzar", concluyó. "Un funcionario público tendría que ser un ejemplo para bien, no con estas actitudes."
La nueva conducción anunció que su primera prioridad será ordenar el espacio para poder atender a los vecinos desde la semana próxima.