lunes 23 de marzo de 2026 - Edición Nº403

El Bardo de Siempre | 23 mar 2026

"NUNCA VIMOS ALGO ASÍ"

Así encontraron la sede de Arrayanes: bolsas de basura, comida de la pandemia, y heces

16:24 |La nueva comisión directiva de la Junta Vecinal del barrio Arrayanes tardó dos días en limpiar lo que el ex presidente y funcionario municipal Máximo Calfuquir dejó atrás.


Por: Bache3000

Las integrantes de la nueva comisión directiva de la Junta Vecinal del barrio Arrayanes llegaron el sábado a recibir las llaves de una sede que no reconocieron. El espacio que Máximo Calfuquir condujo durante años y que retuvo incluso después de perder las elecciones internas estaba en estado de abandono total: bolsas de basura apiladas, alimentos vencidos del tiempo de la pandemia, colchones en mal estado, ropa tirada, escombros y heces de perro y de rata. El olor, según describieron las propias vecinas, era insoportable.

La entrega de llaves no estuvo exenta de polémica. Calfuquir —que además de ex presidente de esa misma junta es el actual director de Juntas Vecinales — llegó tarde al traspaso, increpó al concejal Leandro Costa Brutten por su presencia y protagonizó un episodio de violencia verbal frente a las vecinas reunidas. Solo cuando la presión fue insostenible cedió las llaves. No entregó los libros contables ni los balances.

Dos días de trabajo para limpiar

El sábado por la tarde, apenas recibieron el acceso, las integrantes de la nueva comisión comenzaron la limpieza. Trabajaron desde las cinco de la tarde hasta las diez de la noche. El domingo continuaron desde las diez de la mañana. Sacaron bolsas de basura, cajas con comida en mal estado, ropa, escombros, cables y muebles deteriorados. Una de las integrantes, Silvia, lo describió en diálogo con un medio local: "Cuando nosotros entramos acá, olía espantoso."

Margot, otra de las integrantes de la nueva comisión, detalló el estado en que encontraron el depósito de la entidad: había banderas, arbolitos de Navidad, loza y distintos elementos, pero todo en condiciones de deterioro. "Nunca lo habíamos visto así", dijo. "Años que lo veníamos usando anteriormente, pero hace como cuatro años que nunca entramos."

Esa cifra no es menor. Cuatro años sin que los vecinos del Arrayanes tuvieran acceso real a su sede barrial. Cuatro años en los que el espacio se fue degradando mientras Calfuquir retenía las llaves. La nueva presidenta Nataly Mansilla Pérez y su comisión tomaron el problema como punto de partida: antes de recibir a un solo vecino, decidieron que el lugar tenía que estar limpio, desinfectado y digno.

La comisión anunció que próximamente pintará el local —con un color elegido junto a los vecinos— y que su primera tarea concreta será realizar un censo en el barrio. El invierno se aproxima y la sede debe estar en condiciones para atender a quienes la necesiten. "Queremos que sea un lugar donde los vecinos se sientan contentos y orgullosos", resumió Silvia.

Los libros contables y los balances que Calfuquir no entregó siguen siendo una deuda pendiente. Sin esa documentación, la nueva comisión no puede tener un diagnóstico claro del estado administrativo de la entidad que acaba de asumir. Es la última sombra que dejó atrás quien no quería irse.

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