Por: Bache3000
El Concejo Deliberante de Bariloche aprobó este jueves una ordenanza que crea una comisión integrada por el Ejecutivo municipal, el propio Concejo y el Sindicato de Obreros y Empleados Municipales (SOYEM) con el objetivo de analizar el pase a planta permanente de trabajadores que hace años cumplen funciones en distintas áreas del municipio bajo contratos temporarios o en situación de informalidad. La iniciativa fue presentada por el bloque Incluyendo Bariloche y tuvo su origen en la Comisión Directiva del gremio municipal.
El concejal que presentó el proyecto explicó en el recinto que la ordenanza no genera nuevas incorporaciones ni amplía la planta sin criterio, sino que busca regularizar lo que ya existe: trabajadores que prestan servicios en forma permanente y sistemática en la Dirección de Deportes, la Escuela de Arte La Llave, el área de Cultura, el área de Sociales, y también en el marco del cupo por discapacidad y el cupo trans, además de situaciones comprendidas por la ordenanza 1963. "Detrás de cada nombre y apellido hay una familia", dijo el concejal al fundamentar el proyecto. "No estamos hablando simplemente de personas, sino del sostén del hogar que merece ser reconocido por la estructura como trabajador de planta permanente."
Una de las cuestiones más señaladas durante el debate fue el tiempo que llevan en esa situación. Según el análisis del proyecto y el anexo incorporado, la mayoría de los trabajadores comprendidos en el listado ingresaron antes de 2019, es decir, hace más de un mandato completo. Un concejal que adelantó su voto favorable advirtió que ese dato no es menor: "Estamos resolviendo una inequidad enorme que se había dado con un sector de empleados municipales que trabajan a la par que los de planta permanente pero arrastran esa situación desde varias gestiones", expresó Leandro Costa Brutten, autor del proyecto.
El mismo concejal no esquivó el costado político de la precariedad: señaló que los contratos temporarios pueden funcionar, en algunos casos, como un mecanismo de presión sobre el trabajador, que queda expuesto a renovaciones discrecionales. Regularizarlos, dijo, no solo ordena la situación laboral sino que también elimina esa herramienta de condicionamiento.
El debate incluyó intervenciones de varios concejales que hablaron en términos personales sobre los trabajadores presentes en el recinto. Juan Pablo Ferrari recordó haber compartido con algunos de ellos los años de la pandemia, o haberlos visto enseñar folklore con horas cátedra mínimas. "Cuando me tocó verlos por la tele en Cofinque me largué a llorar", dijo. "Sigan peleándola, no le agradezcan nada a nadie, porque ustedes se lo ganaron."
Por su parte, Facundo Villlalba, que también votó a favor, vinculó la aprobación de la ordenanza con una preocupación más amplia: la pérdida de capital humano en el municipio. Señaló que en distintas áreas están renunciando directores y personal capacitado por las condiciones de trabajo, y que eso tiene consecuencias que no se ven en un mandato sino a lo largo de años. "Son años de formación de un recurso que se vuelve especialista, que es el que sabe cómo hacer que los expedientes avancen. Y se habla poco de eso."
La ordenanza fue aprobada pero no por unanimidad. El único bloque que no acompañó fue el que responde al Ejecutivo municipal, cuyo vocero en el debate explicó que no se trata de oposición al objetivo sino al proceso: consideraron que el proyecto debería haber sido trabajado más en conjunto con el Ejecutivo antes de ser sometido a votación, especialmente en un contexto que describió como "complejo y crítico". "No es que no queremos, simplemente no lo vemos de esa forma en este momento", afirmó, y aclaró que entiende que el Ejecutivo está evaluando acciones en esa misma dirección.
La aprobación fue recibida con aplausos desde el público presente en el recinto, integrado en buena parte por trabajadores municipales y sus familias que siguieron la sesión en vivo.