Por: Bache3000 // producción Martín Pargade
El Centro de Abuelos El Amanecer funciona los lunes y viernes con actividades recreativas libres: truco, cartas, escoba de quince, tejido, mate y risas. También reciben talleres de corte y confección, manualidades y gimnasia a través de la Cooperativa y el municipio. Pero hay una sombra que se alarga sobre cada reunión: hace casi cuatro años que el espacio no tiene gas.
"Quiero creer y quiero confiar en la palabra de la gente, la intención está", dijo Majo, una de las referentes del centro, al referirse a un llamado reciente del municipio. La cautela en sus palabras resume bien la situación: promesas que no se traducen todavía en soluciones concretas, y una temporada invernal que se acerca.
Sin calefacción, las actividades terminan a las cinco de la tarde. Los participantes, jubilados que llegan desde todos los barrios de la ciudad —en colectivo, caminando, con lluvia o escarcha— se van antes de que el frío apriete. "Hace mucho frío, nos vamos todos a las cinco", confirmó Majo. El almuerzo que se servía cuando había gas —financiado en parte por el programa Pronun de SENAF Nación— tampoco existe más. Hoy calientan agua con garrafas y cada uno trae algo para compartir.

El centro reúne actualmente a unos 45 socios y sigue creciendo: desde noviembre del año pasado se sumaron muchos más. Están a la espera de que PAMI confirme el inicio de actividades de peluquería, masaje, yoga y enfermería, aunque los recortes al organismo generan incertidumbre sobre los plazos. Las clases de folclore también permanecen en lista de espera.
Adrián Muñoz, vecino del barrio La Cumbre y asistente habitual, lo sintetizó con franqueza: cobra la jubilación mínima, sigue trabajando como técnico en electrónica, y encuentra en el centro un espacio para salir de las cuatro paredes. "La soledad no es buena", dijo, cuando le preguntaron qué le diría a un jubilado que no conoce estos espacios.
El contexto económico también pesa en la conversación cotidiana del lugar. "Los sueldos no aumentan, pero el súper todos los días te aumenta", señaló Majo. La ayuda que antes llegaba a través de los CAT con módulos de alimentos también se redujo. El centro no pide caridad, pero tampoco rechaza la solidaridad: el Rotary Club suele acompañarlos, y este fin de semana organizan una colecta.
Este sábado y domingo, Majo y Euge estarán en La Anónima de Gallardo de 18 a 21 horas recolectando alimentos no perecederos para el centro. Cualquier vecino que quiera colaborar es bienvenido.