domingo 29 de marzo de 2026 - Edición Nº409

Datita Cultural | 28 mar 2026

TOCARON EN SIMULTÁNEO

(Video) Sesenta y tres baterías, un solo golpe: Bariloche tuvo su ritual

Niños de cinco años y veteranos de casi ochenta tocaron juntos en el Centro Cívico. Fue gratuito, fue masivo, fue inexplicable. Así lo dijeron ellos mismos.


Por: Bache3000

El ruido llegó antes que la imagen. Eso pasa cuando hay sesenta y tres baterías en un escenario.

Era sábado a la tarde y el Centro Cívico de Bariloche, ese espacio que los días ordinarios existe para trámites y fotografías turísticas, se había convertido en otra cosa. Algo más ruidoso. Algo más vivo. Desde las cuatro de la tarde, los vecinos empezaron a acercarse sin saber del todo qué iban a encontrar, que es la mejor manera de encontrar algo.

Lo que encontraron fue esto: sesenta y tres bateristas distribuidos en un escenario, con edades que iban de los cinco a los casi ochenta años, todos golpeando al mismo tiempo. Clásicos del rock nacional e internacional, tocados en simultáneo, con la coordinación improbable de quien decide que hacer algo juntos importa más que hacerlo perfectamente solo.

El evento se llamó "Bateros en Bariloche" y lo organizó la Subsecretaría de Cultura municipal. Fue gratuito y abierto. Esas dos condiciones no son menores: definen quién puede entrar y quién, en consecuencia, entra.

Cuando el escenario es de todos

La diversidad de edades no era un detalle decorativo. Era el argumento central de la jornada. Un nene de cinco años y una persona de casi ochenta ocupando el mismo escenario al mismo tiempo dicen algo sobre una ciudad que pocas veces se dice con palabras. Que la música no tiene escala. Que el ritual no discrimina. Que el golpe sobre el parche funciona igual en manos de quien recién aprende y en manos de quien lleva décadas haciéndolo.

Desde el equipo de Cultura reconocieron que fue una de las experiencias más intensas que atravesaron. Dijeron que fue "inexplicable". Esa palabra —cuando la usan quienes organizan eventos y no quienes los presencian— es una confesión. Significa que algo superó lo planeado.

Muchos de los bateristas habían viajado especialmente para estar. Eso también importa: el desplazamiento físico como forma de afirmar que esto valía la pena. "Lo que más se vio fue la voluntad y la energía de todos", dijeron los organizadores. La voluntad primero. La energía, después.

El subsecretario Martín Iriarte estuvo presente durante toda la jornada. También Beto Leone, identificado como uno de los impulsores de la iniciativa, que durante mucho tiempo fue solo eso: una iniciativa. Una idea esperando condiciones. Las condiciones llegaron.

El público, mientras tanto, hizo lo que hace el público cuando algo es genuino: se quedó. Se apropió del espacio. Respondió. "Queda una sensación de alegría enorme al ver cómo la gente se conecta con la música", dijeron desde Cultura. La alegría como resultado de gestión cultural es un indicador que no aparece en ningún informe técnico, pero es el único que importa.

"Bateros en Bariloche" terminó. La propuesta, dijeron los organizadores, llegó para quedarse. Quedan por verse las próximas ediciones. Por ahora, basta con lo que fue: sesenta y tres personas golpeando al mismo tiempo en el corazón de la ciudad, y una multitud que escuchó.

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