Por: Bache3000
Llegaron con dudas. Se fueron con una promesa.
El intendente Walter Cortés recibió esta semana a integrantes de la Asociación de Recicladores Bariloche en lo que el municipio definió como un encuentro de trabajo. Estaban también el asesor Mike Domínguez, la asesora letrada Yanina Sánchez y el director de Relaciones Institucionales, Antonio Zidar. Una mesa pequeña, un intercambio directo.
El mensaje que Cortés quiso transmitir fue uno solo: la ARB está blindada.
La palabra fue esa, "blindada", y en el municipio la eligieron con cuidado. Porque el debate por la concesión del vertedero —el pliego que el Concejo Municipal lleva semanas discutiendo— generó incertidumbre entre quienes todos los días trabajan con la basura que Bariloche produce. Las recicladoras querían saber si su lugar en el sistema estaba en riesgo. La respuesta oficial fue que no: lo que se negocia, dijeron, es lo que pasa puertas adentro del predio. El sistema de separación, que es el corazón del trabajo de la asociación, no está en discusión.
Las integrantes de la ARB escucharon. También hablaron. Plantearon sus dudas y pidieron algo concreto: que se las tenga en cuenta en cada etapa del proceso, tanto cuando se elabore la ordenanza como cuando llegue el momento de firmar el contrato con la empresa que resulte adjudicataria. No pedían privilegios. Pedían participación.
El municipio tomó nota.
La reunión cerró con lo que la gestión presentó como un canal de diálogo abierto. Una forma de decir que habrá más encuentros, que las puertas no se cierran, que el compromiso de acompañar y potenciar el trabajo de la asociación es firme. Las recicladoras llevan años construyendo un lugar en el sistema de gestión de residuos de la ciudad. En ese lugar, dijo Cortés, nadie va a entrar.
Ahora falta que lo que se prometió en esa sala se sostenga en el expediente.
