Por: Bache3000
El concejal Leandro Costa Brutten, del bloque Incluyendo Bariloche, ingresó al Concejo Municipal el 1° de abril un proyecto de ordenanza que propone someter a referéndum popular la cuestión más candente de la política local: el futuro del Vertedero. La consulta, si se aprobara, se realizaría el domingo 6 de septiembre y la pregunta que deberán responder los barilochenses con un "Sí" o un "No" sería: "¿Está usted de acuerdo con el cierre definitivo del Centro de Residuos Urbanos Municipal (CRUM) y la implementación de un nuevo sistema de disposición final de residuos sólidos urbanos en un sitio alternativo conforme la normativa ambiental vigente?".
La presentación del proyecto no es casual ni aislada. Llega en el momento de mayor tensión institucional en torno al CRUM en años recientes. La sesión del jueves 26 de marzo en el Concejo estuvo marcada por un clima de alta tensión durante el tratamiento del proyecto de ordenanza que propone avanzar con la licitación para la construcción de nuevas celdas y la operación del vertedero municipal. La situación se desbordó y se registraron gritos, empujones y momentos de tensión en la sala, lo que obligó a la intervención policial para intentar restablecer el orden.
Vecinos de distintos barrios, entre ellos San Francisco III, 29 de Septiembre y Dos de Abril, se hicieron presentes para manifestar su rechazo a la iniciativa y reclamar el traslado del vertedero. "No queremos más que el vertedero esté ahí" y "se tiene que ir de ese lugar", expresaron durante la jornada. En la última sesión, una vecina también reconoció que debe hacerse una nueva celda hasta que se encuentre el lugar para su traslado.
Tras ese episodio, el Concejo resolvió enviar nuevamente a la Comisión de Gobierno y Legales el pliego para la licitación del nuevo sistema de disposición de residuos. Y este martes 31 de marzo, la comisión emitió dictamen favorable al proyecto por tres votos a dos: El proyecto quedó en condiciones de ser tratado en la próxima sesión.
El debate se había centrado en la conveniencia de avanzar con una licitación para el tratamiento de residuos en el predio actual por un plazo de diez años —con posibilidad de reducirlo a cinco si el municipio lograra definir un nuevo emplazamiento— o retomar la alternativa de un vertedero regional que involucre a Bariloche y localidades cercanas.

El intendente Walter Cortés salió a defender su postura. El jefe comunal fue enfático en plantear un horizonte de cambio: "Vamos a terminar con ese basurero. Por lo menos esa es mi ambición antes de que yo me vaya", sostuvo. Pero también fue contundente respecto a las dificultades del traslado: "Es muy fácil decir que lo pueden hacer cuando en la práctica nadie nos da esa posibilidad", señaló, y explicó que propietarios de tierras rechazan ese tipo de proyectos.
El presidente del Concejo, Gerardo Del Río, remarcó que "el pliego no es la solución definitiva, es un paso más para avanzar en la problemática que afecta a todos los vecinos", y señaló que se requiere el apoyo provincial para avanzar en un vertedero regional, porque en Bariloche no hay tierras disponibles.
Los fundamentos del proyecto de Costa Brutten recogen una historia de incumplimientos. La Ordenanza 3349-CM-22 ya había dispuesto el cierre definitivo del CRUM, pero ese mandato nunca se ejecutó. El encuentro de la Mesa de Incidencia por el Vertedero, convocado por la Defensoría del Pueblo, había exigido avances concretos en el cumplimiento de esa norma, que establecía el cierre y saneamiento antes del 4 de diciembre de 2023.
La ordenanza recordaba que la remediación y cierre del CRUM permanece como una falencia irresuelta "a casi un año y medio que operó el plazo máximo" que había impuesto el Concejo anterior en una decisión unánime.
El proyecto de Costa Brutten construye su argumento sobre esa acumulación de frustraciones. Si el sistema institucional no logró resolver el problema en años de debates y ordenanzas incumplidas, el concejal plantea que sea la ciudadanía —directamente— quien lo resuelva. La pregunta ahora es si el Concejo tendrá los votos para habilitar esa instancia, o si el debate seguirá girando entre proyecciones, pliegos y promesas sin fecha de cumplimiento.