Por: Bache3000
A las 8 en punto se encendió la fogata. No es un detalle menor: el fuego es parte del ritual que los veteranos de guerra de Malvinas sostienen año tras año, y esta vez el Centro Cívico fue el escenario de una vigilia que convocó a miles de personas llegadas desde distintos puntos de la provincia.
Todo había comenzado mucho antes. Desde las 18, una multitud de vecinos y turistas de todas las edades fue acercándose a la plaza para compartir mates, charlas y el calor de una noche cordillerana que también tuvo bicicleteada familiar y una carrera en homenaje a los excombatientes, actividades que sumaron una masiva participación de atletas y vecinos que quisieron rendir tributo a través del esfuerzo físico.

Alrededor de las 9 de la noche, cuando concejales, funcionarios y autoridades ya habían comenzado a llegar, la plaza reunía a unas 400 personas. Había gente joven, gente grande, familias de veteranos y combatientes de toda Río Negro. Frente al municipio, un escenario dispuesto para la ocasión recibió músicos y hacedores culturales locales que interpretaron obras que emocionaron hasta las lágrimas, con bailes, cantos y tangos que pusieron música a una noche cargada de memoria.
En un momento especialmente significativo, el gobernador Alberto Weretilneck y el intendente Walter Cortés se acercaron juntos a la fogata y compartieron un espacio junto a los veteranos. Cortés agradeció la presencia del gobernador y destacó el crecimiento sostenido de la convocatoria año tras año, remarcando que la causa Malvinas atraviesa profundamente a todos los barilochenses. Junto al gobernador, hizo entrega de una placa conmemorativa como símbolo de reconocimiento. Weretilneck, por su parte, puso en valor la importancia de sostener viva la memoria y el trabajo realizado en la provincia en materia de reconocimiento a los excombatientes y sus familias.

El veterano de guerra Rubén Pablos agradeció el acompañamiento de la Municipalidad y sintetizó la noche con una frase que lo dijo todo: "Esto es una fiesta del pueblo." El presidente del Concejo Deliberante, Gerardo Del Río, junto a otros concejales, hizo entrega de un reconocimiento a los veteranos en el marco de los 30 años de la vigilia, que fue declarada de interés por el cuerpo legislativo.
Pero el momento que nadie olvidará llegó desde donde menos se esperaba. Un niño tomó la palabra y dijo, con una sencillez que desarmó a todos, que los veteranos de guerra siempre iban a estar en su corazón. Que cuando él pensaba en héroes, pensaba en ellos. Y que estaba agradecido por todo lo que le habían enseñado.
A medida que las agujas se acercaban a la medianoche, el clima de recogimiento fue ganando el ambiente hasta que los propios veteranos portaron la llama hasta el Museo Memorial Malvinas, donde llevaron a cabo la vigilia. En una de las fechas más caras al sentimiento de todos los argentinos, Bariloche volvió a dar el presente y dejó en claro que el recuerdo de Malvinas sigue más vivo que nunca en el sur de la patria.
