jueves 02 de abril de 2026 - Edición Nº413

Sólo el vecino salva al vecino | 2 abr 2026

A 44 AÑOS

Veteranos y Malvinas: los llevamos en el alma

18:19 |Bariloche se detuvo para honrar a los veteranos y caídos de Malvinas. En un recorrido que atravesó la ciudad de punta a punta, la comunidad eligió el único verbo que resiste el paso del tiempo: recordar.


Por: Bache3000

Hay fechas que no pasan. Que vuelven cada año con el mismo peso, con la misma textura áspera de lo que no se puede resolver, de lo que no termina de cicatrizar. El 2 de abril es una de esas fechas. Y Bariloche, como hace cada año, eligió salir a la calle a decir que no olvidó.

La jornada empezó temprano, cuando todavía el frío de la mañana justificaba el abrigo y el silencio. El intendente Walter Cortés encabezó el izamiento del Pabellón Nacional junto a los veteranos de Malvinas, a concejales, secretarios y funcionarios municipales. También estuvo el gobernador Alberto Weretilneck. Y estuvo, sobre todo, lo que estas ceremonias tienen de imprescindible: la gente que se suma sin que nadie la convoque, que se para en la vereda y se queda quieta porque siente que algo de eso le pertenece.

De ahí, la comitiva se trasladó al CET N° 2 "Jorge Newbery", donde se depositó una ofrenda floral. Cortés habló frente a los veteranos con una frase que sonó más a confesión que a discurso: "Los llevo en el alma por esta gran gesta". Después dijo que el Ejecutivo tiene el deber de ser protagonista en fechas como esta, que no alcanza con estar, que hay que hacer.

Lo que queda y lo que viene

Y en ese hacer anunció algunas cosas concretas. Que la Isla Huemul va a ponerse en marcha. Que una vez acondicionados los espacios —la confitería, los baños— serán los propios veteranos quienes los gestionen, como ya hacen con el restaurante Costa 82. Que los estudiantes de Bariloche van a poder conocer la Isla Victoria. "Tenemos que empezar por conocer nuestra propia tierra para poder defender lo que nos corresponde", dijo.

El recorrido siguió por la Plaza Perito Moreno, otra ofrenda floral, otro momento de silencio frente al monumento. Hay algo en esos silencios colectivos que las palabras no logran del todo: la sensación de que una ciudad, por un instante, respira junta.

El cierre fue en el Museo Memorial Malvinas, el lugar donde la causa tiene nombre y apellido y fotografía. Allí Cortés volvió a hablar, esta vez con más hondura. Dijo que no se puede hablar de soberanía sin hablar de dignidad. Dijo que las batallas de hoy tienen que ver con mejorar la vida de los vecinos, con acompañar a quien más lo necesita. Dijo que la causa Malvinas no es historia que quedó en el tiempo: "Es una causa cotidiana".

Weretilneck, por su parte, recordó que no siempre fue así, que hubo años de olvido y de desvalorización que hicieron más profundo el dolor de quienes pelearon y de sus familias.

Y eso es exactamente lo que estas ceremonias intentan conjurar: que lo que pasó no se vuelva abstracto, que los nombres no se conviertan en estadística, que el 2 de abril no sea solo una fecha en el almanaque escolar sino una pregunta que cada generación tiene que aprender a hacerse. Qué defendieron. Por qué. Y qué hacemos nosotros hoy con eso.

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