lunes 06 de abril de 2026 - Edición Nº417

Sólo el vecino salva al vecino | 6 abr 2026

CERRO OTTO

​​​​​​​Discriminación y violencia en el Cerro Otto: un turista denunció que una mujer lo agredió físicamente por tener las uñas pintadas

00:07 |Un joven identificado como Lucas Tapia denunció públicamente haber sufrido un episodio de discriminación y violencia física en el teleférico del Cerro Otto durante la tarde del domingo, en el marco de la Semana Santa. El incidente involucró a una mujer que, según el relato, comenzó con burlas y terminó con una agresión física que puso en riesgo tanto a Tapia como a su madre, quien tiene discapacidad visual.


Por: Bache3000

Tapia viajaba con su familia —sus padres, su cuñada, su hermano y su pareja— cuando, mientras hacían la fila para subir al teleférico, su pareja le advirtió que unas mujeres ubicadas detrás de ellos estaban haciendo comentarios burlescos. El motivo: las uñas pintadas de Tapia y la funda de su teléfono celular.

"Empezaron a tirar comentarios, a reírse. Pensando que nosotros no lo habíamos escuchado", relató. El grupo decidió no confrontar y subió al teleférico sin responder.

La situación escaló minutos después, en la escalera de acceso a la confitería ubicada en la cima. Tapia acompañaba a su madre —que tiene discapacidad visual y necesita asistencia para moverse en zonas con escalones angostos y mucha gente— cuando se reencontró con la misma mujer.

"Me pega un codazo en el pecho, en el estómago. Me duele", describió. Al reclamarle, la mujer comenzó a insultarlo. Cuando su madre intervino para defenderlo, la agresora intentó golpearla. "Le largó un manotazo. Cuando yo veo que está por querer pegar a mi mamá, me meto", contó Tapia.

En ese momento, al intentar frenar la situación, la mujer lo tomó de la campera e intentó tirarlo hacia atrás por las escaleras. "Me agarra de mi campera para tirarme hacia atrás. Son metros los que yo me iba a caer", describió. Como resultado, la campera quedó rota. Según Tapia, la agresora habría actuado coordinada con otras dos personas que la acompañaban.

El episodio ocurrió en plena escalera, rodeado de familias, niños y personas mayores. Tapia y su familia se acercaron al personal de la confitería para pedir que se tomaran medidas e identificaran a la agresora mediante las cámaras de seguridad. La respuesta fue decepcionante: una empleada mostró predisposición, pero el mozo que intervino no hizo nada concreto y nadie de las autoridades del teleférico se acercó a tomar datos o a ofrecer seguimiento.

"Nadie me dijo 'dejame tu número de teléfono'. Nadie hizo nada", señaló Tapia, quien también cuestionó que un atractivo turístico de esa envergadura —visitado por personas de todo el mundo— no cuente con un protocolo claro ante situaciones de violencia.

La denuncia y el pedido de difusión

Tapia aclaró que no puede mostrar públicamente el rostro de la agresora por las implicancias legales que eso podría tener para él. Por eso pidió que el video de las cámaras de seguridad sea revisado y que la mujer sea identificada por las propias autoridades del teleférico para poder formalizarla denuncia.

"Nada que ver, solamente todo esto por tener las uñas pintadas", cerró, y solicitó la difusión del caso para que el establecimiento se vea obligado a actuar.

El incidente tuvo lugar durante uno de los fines de semana de mayor afluencia turística del año en Bariloche.

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