miércoles 08 de abril de 2026 - Edición Nº419

El Bardo de Siempre | 6 abr 2026

¿SE VIENE UNA REGULACIÓN?

En el Concejo, un malabarista pidió el derecho a trabajar en los semáforos

Un joven barilochense llegó a la comisión de Servicios para representar a los artistas callejeros que quedaron sin actividad tras la resolución municipal que prohibió el trabajo en la vía pública. El debate anticipó un proyecto de ordenanza que crea un registro formal y prioriza a los vecinos con más de dos años de residencia.


Por: Bache3000

La comisión de Servicios Públicos del Concejo Deliberante de Bariloche recibió días atrás a Martín, un malabarista barilochense que llegó al recinto con la representación informal de decenas de artistas callejeros, quienes desde la resolución del Ejecutivo municipal quedaron impedidos de trabajar en los semáforos de la ciudad. La sesión, presidida por la concejal Roxana Ferreyra, fue el primer espacio institucional al que accedió este colectivo de trabajadores desde que la medida entró en vigencia de manera abrupta y sin aviso previo.

Ferreyra abrió el debate reconociendo la urgencia del reclamo y la complejidad del proceso legislativo necesario para resolverlo. "Les cuento al público conocimiento que hay una resolución que prohíbe a los artistas callejeros y aquel que brinda un servicio de limpiavidrios poder llevar adelante esta actividad porque en nombre del ordenamiento de la vía pública se les prohibió trabajar", dijo la concejala, quien también señaló que la normativa vigente genera un doble estándar difícil de sostener. "Si quieren ordenar la vía pública, empecemos por todos los bares que están ocupando la vereda, la calle, carritos que no sabemos si tienen autorización o no", remarcó.

Martín, que cumplió años el mismo día de su presentación ante la comisión, reconoció que llegar al recinto lo ponía fuera de su elemento habitual. "Estoy un poco nervioso, no estoy acostumbrado a hablar delante de muchas personas, estoy más acostumbrado a malabarear delante de muchas personas", dijo al tomar el micrófono. Creció en Bariloche, vive solo desde los 17 años y construyó parte de su sustento a partir del trabajo en los semáforos, una actividad que describió no solo como fuente de ingreso sino como forma de vínculo con la ciudad. "Una de las cuestiones que me llevó a poder vivir es malabarear", explicó, y agregó que incluso teniendo empleo en relación de dependencia continuaría yendo al semáforo porque el dinero no alcanza.

El malabarista planteó una pregunta que dejó en evidencia la ausencia de diagnóstico oficial sobre el impacto real de la actividad. "A lo que voy es que no se ha hecho un estudio realmente de cuánto molestamos y cuánto beneficiamos", señaló, y cuestionó que la decisión de prohibir se tomara sin datos concretos sobre accidentes o conflictos atribuibles a los malabaristas. "Si vamos a las estadísticas, no ha habido un accidentado en el semáforo", afirmó, y propuso como alternativa una prueba piloto que permita evaluar el comportamiento del grupo antes de consolidar la prohibición. "Yo lo que pido de última es hacer una prueba piloto de cómo nos manejamos los malabaristas", dijo.

El vecino también describió el laberinto burocrático al que se enfrentaron tras la entrada en vigor de la resolución, que no fue comunicada con anticipación. "No es que dijeron dentro de una semana no se va a poder trabajar. Nos dijeron al otro día", relató, y detalló que al buscar orientación se encontraron con puertas cerradas en todas las áreas del municipio. "Nos acercamos a Inspección General y nos dijeron que ellos inspeccionan nomás. Nos acercamos a Cultura y nos dijeron que ellos dan permiso para el centro cívico, no sobre la calzada", resumió. La experiencia contrastó con lo que vivió durante el período en que se ausentó de Bariloche por la prohibición y trabajó en General Roca, donde los municipales lo abordaron de manera amable y sin necesidad de ordenanza: "Me tomaron los datos y me dijeron muy amablemente que ellos hacen ese laburo, no los policías, porque a partir de tener un registro ellos se quedan más tranquilos".


Las voces de los concejales 

El concejal Juan Pablo Ferrari tomó la palabra para matizar la noción de invisibilidad que había planteado Martín y ofreció una lectura política de los conflictos que derivaron en la resolución. "Creo que sí estoy convencido que se metió todo en una misma bolsa", dijo Ferrari, y atribuyó los principales problemas a personas provenientes de otras localidades que llegaban en temporada. Reconoció que la prohibición fue una medida de emergencia ante la ausencia de legislación y coincidió en la necesidad de avanzar hacia una regulación ordenada que distinga situaciones y perfiles. 

Por su parte, el concejal Lucas Pérez también expresó su respaldo al proceso legislativo en marcha y celebró la presencia de Suárez como un acto político en el mejor sentido. "Esa sonrisa que se saca de la gente por ahí cuando viene con la mano y demás, la verdad que ustedes están haciendo arte en la calle", dijo.

Al cierre de la comisión, Roxana Ferreyra explicó el estado del proyecto de ordenanza que lleva su firma y que ya ingresó formalmente al circuito legislativo a la espera del dictamen de la asesoría letrada. La iniciativa propone la creación de un Registro Municipal de Actividades en Vía Pública, establece zonas habilitadas y da prioridad a los vecinos con al menos dos años de residencia en la ciudad.

"El proyecto pone un orden en la vida pública porque va a haber zonificaciones donde se puede trabajar, un registro para poder registrarse y una prioridad que es para los residentes con más de dos años en nuestra ciudad", detalló, y aclaró que el texto admitirá modificaciones de otros bloques durante el tratamiento. Prometió convocar a los artistas para que participen del debate antes de la votación final.

 

Bonus Track: Chicho

 

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