Por: Bache3000
Fabián Zúñiga, secretario de Desarrollo Humano de la Municipalidad de Bariloche, se presentó este martes ante el Concejo Deliberante para solicitar el acompañamiento legislativo en la reactivación de dos programas sociales que el Ejecutivo municipal considera prioritarios de cara al invierno: el Plan Calor y las despensas comunitarias. La visita a la casa de los concejales, según explicó el funcionario, responde a la necesidad de obtener el aval del cuerpo para implementar iniciativas que, en su diagnóstico, resultan imprescindibles frente a un deterioro social que describió como profundo y creciente.
Sobre el Plan Calor, Zúñiga señaló que el programa se ha expandido de manera sostenida desde la llegada de la actual gestión en 2023, con un número de beneficiarios que creció considerablemente respecto de lo que encontraron al asumir. Explicó que la dificultad para acceder a la red de gas —tanto por los altísimos costos de conexión como por la llegada constante de nuevos vecinos que se instalan en la ciudad en busca de futuro— hace que cada invierno más familias dependan de la asistencia municipal para calefaccionar sus hogares. "Queremos estar a la altura de las circunstancias", dijo, y aseguró que ese es el compromiso de la Secretaría.
En relación a las despensas comunitarias, el secretario explicó que la decisión de relanzar ese esquema surgió de una evaluación crítica del programa PAN, que había reemplazado a las despensas durante la gestión anterior y que consistía en acreditar 15 mil pesos en la cuenta de cada beneficiario. "Terminamos sabiendo que la ayuda no tenía ningún sentido", afirmó Zúñiga, y recordó que las despensas funcionaron muy bien durante el gobierno de Gustavo Gennuso, con un impacto directo sobre las familias y especialmente sobre las madres que tienen que alimentar a sus hijos todos los días. La modalidad se articulará a través de los CAT barriales y las organizaciones vecinales, aunque el funcionario no precisó aún la fecha de implementación ni la escala del programa.
Al ser consultado sobre el contexto social en los barrios, Zúñiga fue categórico: "La gente la está pasando muy mal", dijo, y atribuyó esa situación a una combinación de factores que incluyen la retracción de los programas nacionales, un goteo diferenciado desde la provincia y una pérdida generalizada de empleos que deja a vecinos que nunca habían necesitado asistencia llamando a la puerta del municipio.
"Hay gente digna de su propio trabajo que hoy no lo encuentra y le jode tener que venir a pedir", señaló, y remarcó que desde la Secretaría tratan de responder tanto con asistencia concreta como con escucha y contención.
El funcionario también destacó que el intendente Walter Cortés participa personalmente de la atención al público en el polideportivo municipal, y que esa presencia directa forma parte de una concepción de gestión que pone la cercanía con el vecino como eje central. "Nosotros por orden del intendente tratamos de estar todos los días con la gente, machacando para tratar de ayudar a la mayor cantidad posible de personas", afirmó Zúñiga, quien reconoció que la demanda supera con creces la capacidad de respuesta pero insistió en que el municipio no le pone reparo a nadie que se acerque a pedir.