Por: Bache3000
En la noche del martes, efectivos policiales detuvieron a "Chicho" en la zona de las 5 esquinas del centro de Bariloche. El malabarista, uno de los más queridos y reconocidos por quienes circulan por el microcentro de la ciudad, estaba trabajando cuando fue trasladado a una dependencia policial. La organización Artistas Callejeros Unidos salió de inmediato a pedir información a quienes hubieran presenciado el operativo, y en pocas horas recibió respuesta de testigos que ubicaron el traslado en comisaría. Poco después confirmaron que habían podido comunicarse con él.
El hecho no ocurrió en un vacío. Desde el 10 de marzo, cuando el intendente Walter Cortés firmó la Resolución Nº 772-I-2026, el trabajo callejero en semáforos e intersecciones de la ciudad quedó formalmente prohibido. La norma, que se apoya en el Código Contravencional de Río Negro —Ley Provincial Nº 5592—, fue impulsada tras una acumulación de reclamos recibidos por la central 103, donde vecinos denunciaron situaciones de conflicto, intimidación y coacción en distintos puntos del centro. Al día siguiente de la firma, inspectores municipales y efectivos policiales realizaron el primer operativo en Moreno y Quaglia, notificando a entre 20 y 30 personas.
Lo que la resolución no contempló desde el inicio fue una distinción entre actividades. Los propios malabaristas lo dijeron en aquella primera semana, cuando dialogaron con Bache3000 en los semáforos de Ordi Brown y 12 de Octubre. "No sé en qué momento nos metieron a todos en la misma bolsa, porque los malabaristas no sé cuándo han tenido algún conflicto con alguien", afirmó uno de ellos, que acompañó la medida en términos generales pero reclamó un tratamiento diferenciado. Leandro Algañarás, otro de los entrevistados, fue en la misma línea: apoyó la idea de regularizar, pero exigió que se les diera una solución concreta para seguir trabajando.
Esa solución no llegó. En el Concejo Deliberante, la edil Roxana Ferreyra presentó un proyecto de ordenanza que busca crear un registro formal para artistas callejeros, con prioridad para quienes residan en Bariloche hace más de dos años. El proyecto avanzó en comisiones —la de Servicios Públicos fue sede de una jornada donde el malabarista Martín Suárez expuso en representación del colectivo— pero todavía no obtuvo dictamen ni fue votado en sesión. Mientras el debate legislativo transcurre, la resolución ejecutiva sigue vigente y los operativos continúan.
Para Artistas Callejeros Unidos, la detención de "Chicho" es la expresión más concreta de ese vacío normativo. En un comunicado difundido por sus redes, la organización señaló que lo ocurrido "no es un hecho aislado, sino la consecuencia directa de una política de hostigamiento sistemático y violencia dirigida hacia quienes trabajamos de forma independiente en las calles de Bariloche". La organización también apuntó directamente al ejecutivo, a quien consideró responsable por haber impulsado una normativa que, "bajo un discurso de ordenamiento, no hace más que criminalizar nuestra labor".
El caso de "Chicho" condensa con claridad el problema de fondo: una persona conocida en el barrio, descripta por testigos como un trabajador educado y respetuoso, terminó detenida porque ejerció su oficio en una ciudad que todavía no decidió qué hacer con quienes trabajan en sus esquinas. El arte callejero no es delito, dice la consigna que circuló anoche junto a su foto trabajando en la calle. La pregunta que dejó pendiente la detención es si alguien en el municipio o en el Concejo está dispuesto a actuar antes de que vuelva a ocurrir.